El debate por la Coparticipación: posiciones en el bloque oficialista y en la oposición.
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EL DIARIO digital
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En el bloque oficialista hacen silencio después de que la Coparticipación volviera a estar en agenda porque saben que es una problemática especialmente compleja, cargada de disidencias y en la previa de un año electoral en el que el justicialismo todavía padece algunos remezones.
El peronismo legislativo admite sin dudas que la ley debe ser “aggiornada”, pero en este contexto no quiere ser “pato de la boda” en un tema que tiene tres actores centrales: la Legislatura, el Ejecutivo y las Intendencias.
El bloque oficialista -integrado por 6 exintendentes- sabe de disidencias entre regiones porque las tiene incluso en su interior. En los años anteriores hicieron recorridas escuchando diversos posicionamientos. La foto que ilustra este artículo es del primer paso en ese sentido, en La Adela.
Ahora, después de la reaparición en agenda de la cuestión Coparticipación se escuchan algunos reproches por los silencios que hubo en los años previos: pandemia y elecciones mandaron la cuestión bajo la alfombra. Ni siquiera las jefaturas comunales más perjudicadas alzaron la voz.
En ese proceso se congelaron los índices. Y también se atribuyen algunas disconformidades al criterio que aplica la Secretaría de Asuntos Municipales. Algunos municipios -de distintos signos políticos- harán reclamos formales ante el organismo del Ejecutivo provincial: son intendentes que se autodefinen como “intranquilos” por la inestabilidad de los fondos para este año.
Si mediáticamente lo que más suena es la queja de los municipios grandes, las comunas más chicas también tienen para patalear y hacen notar, por ejemplo, que independientemente de los fondos coparticipables son las ciudades más habitadas (Santa rosa, Pico y Acha son claros ejemplos últimamente) las que reciben mayor cantidad de obra pública.
"Ley vetusta que genera injusticias"
El diputado provincial radical Marcos Cuelle dice que “independientemente de las situaciones coyunturales que se plasman cada vez que se dan a conocer los índices de coparticipación de cada localidad, donde se observan jefes comunales que matizan entre el júbilo y el llanto, la realidad expone que se está utilizando una ley vetusta que genera injusticias”.
Acerca de las razones de esas “injusticias”, evalúa que es “por la falta de claridad, por carencia de homogeneidad conceptual, por falta de transparencia y principalmente por el anacronismo de algunos indicadores”.
“Es necesario avanzar en una nueva ley, que pueda ser receptora de los mayores consensos dentro de las y los actuales intendentes, y por supuesto dentro del arco político vernáculo”, completa.