Reapareció la discusión en la agenda pública. Hay generalizada coincidencia, en diversos ámbitos y en distintos espacios políticos, sobre la necesidad de cambiar los índices. Pero el punto de acuerdo entre las Intendencias no aparece.
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EL DIARIO digital
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Las aguas volvieron a agitarse y es posible que un nuevo proyecto de ley de Coparticipación surja con la idea de que se trate antes del final del actual período. Pero la pelea no va a ser nada sencilla: es una madre de las batallas, que posiciona a actores con intereses muy contrapuestos.
De hecho, el último proyecto que ingresó, hace 2 años, terminó archivado porque los jefes comunales no lograron un punto de acuerdo. En esa ocasión el oficialismo había hecho visibilizadas recorridas por las distintas regiones, para tratar de encontrar puntos en común. No se pudo.
Esa discusión se cerró con la votación de un solo artículo, para prorrogar la vigencia de los índices que se venían aplicando. Pero se pateó la pelota para adelante a la hora de tratar el fondo de la cuestión.
Después vinieron la pandemia y las elecciones y a nadie se le ocurrió agitar el tema. Hasta que en este inicio de año el que más sacudió de esa rama fue el intendente de Santa Rosa, Luciano di Nápoli, aunque con otros protagonistas haciéndole coro: la intendenta de General Pico Fernanda Alonso, el intendente de General Acha Abel Sabarots, las intendencias y autoridades del radicalismo.
Ahora hay que barajar y dar de nuevo.
Paradoja esencial
Se da una paradoja en torno al debate de la Coparticipación: hay unanimidad respecto de la necesidad de una nueva ley y nuevas formas de cálculo, pero no hay acuerdo entre las partes involucradas.
Además de ecuanimidad, la demanda es estabilidad y previsibilidad, que permita cierta planificación al menos en el mediano plazo, con relativas certezas. Desde ya que es inevitable que haya algunas variaciones de año a año, pero la meta es que esas diferencias sean razonables (además de justas), y que en todo caso puedan existir auxilios oportunos.
Una tajada en discusión
La discusión se patea año tras año para evitar pujas en tiempos electorales. Y sobre ese terreno ya resbaladizo, la oposición mete una cuña cuando se pone del lado de algunas expectativas comunales para que el reparto del 18% de los fondos, que es el índice actual, pueda crecer, quizá hasta el 21%. Solo de ese modo -plantean por ejemplo los diputados Francisco Torroba y Marcos Cuelle- podría estar garantizado que se amortigüen los golpes que puedan sufrir algunas comunas.
El Ejecutivo se resiste totalmente a que le rebanen una tajada de los fondos que maneja. De hecho, cerca del gobernador Sergio Ziliotto explican que la discusión la deben definir sobre todo las Intendencias porque “es plata de ellos, el tema es cómo la distribuyen”. Con esa referencia están diciendo que lo que tienen para distribuirse es lo que ya está, no porcentajes más altos.
Esa propuesta tampoco entra en el radar del bloque oficialista, donde tienen noción de que la Provincia ya “resignó” con los últimos cambios (aunque de eso hace una década, o más) cuando admitió distribuir recursos que antes no, como el Fondo Complementario Coparticipable (Fo.Co.Co) y las regalías petroleras.
Distintas condiciones
Una certeza generalizada es que hay que revisar los actuales indicadores municipales que permiten la confección del índice. Hay ahí una importante lucha de intereses, basada en las características y condiciones de cada comuna.
No solo respecto de su cantidad de habitantes o del nivel de pago de las tasas, sino también sobre otros recursos recaudados: comunas que tienen estaciones de servicios u otras alternativas de peso en su presupuesto se paran en distinta vereda que aquellas regiones más castigadas y menos productivas. A la vez, hay pueblos chicos que tienen la necesidad de ocuparse de tareas que en las ciudades quedan en manos privadas, desde panaderías hasta geriátricos.
Mirada a futuro y herramientas que no se tocan
En la Cámara de Diputados y Diputadas saben que no se puede avanzar un paso en un cambio a la Coparticipación si no hay un espaldarazo del Ejecutivo. Además de su voluntad política, es necesario su rol de colaboración para la realización de una serie de simulaciones y para que en conjunto las Intendencias puedan analizar la volatilidad o no de los índices.
Provincia asegura que pone a disposición de Legislatura e Intendencias toda la información disponible.
Aunque cuando se pone el tema bajo la lupa entran en análisis la incidencia del Fondo Complementario Coparticipable (Fo.Co.Co) y las Regalías Hidrocarburíferas, esas dos herramientas se instituyen por un régimen distinto, pese a que aportan fondos coparticipables.
Esas dos incorporaciones a pedido de jefes comunales, en tiempos de Oscar Mario Jorge en el gobierno y con el vernismo comandando la Legislatura, facilitaron más y mejores recursos a determinados municipios, y en una mirada panorámica influyen en ciertas desigualdades, pero no hay ánimo de “tocar” directamente esas normativas.
Así como hay una coincidencia general respecto de los cambios necesarios en la ley, también hay una generalizada sensación de que esas modificaciones no podrían ser aplicadas inmediatamente. El sentido común de la dirigencia que discute el tema permite aventurar que recién en una próxima gestión de gobierno (a partir de 2024) podría implementarse un nuevo sistema, si es que se logra su aprobación en este período.