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EL DIARIO digital
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Beto Desuque: -Buenas, buenas, buenas ¿qué tal, qué tal, qué tal? ¡Salú a la barra! ¿Cómo va todo, Fabio querido? ¿Sobrevivís al frío o ya estás viviendo adentro de la cafetera?
Mesero: -Hooola, Betito. Acá andamos, entre la bufanda, el café y el Mundial. Santa Rosa está para quedarse quietito, mirar fútbol y no hacerse el valiente.
Beto Desuque: -Y el Mundial viene lindo, ¿eh? Encima las estrellas cumplen. Messi administra magia, Vinicius vuela, Cristiano sigue como si tuviera pilas escondidas, Haaland parece un tractor noruego, Mbappé acelera como patrullero nuevo y Kane emboca hasta los suspiros.
Mesero: -En la cancha, por lo menos, las figuras justifican el cartel.
Beto Desuque: -Ahí está el detalle, Fabio. Porque después uno mira la otra pantalla, la de la política, y aparecen unas "figuras estelares" que no sabés si son promesas, reciclados o extras de una película vieja.
Mesero: -Ya arrancaste a doblar para la banquina.
Beto Desuque: -No, querido, si la banquina vino sola. Mirá el caso de Adrián Ravier, el nuevo vocero presidencial. El nuevo Adorni que se consiguió El Javo. De golpe, el docente que venía a combatir la casta descubrió que el Estado también tiene aire acondicionado, sillones cómodos y micrófono propio.
Mesero: -El muchachito de la película.
Beto Desuque: -Ponele. Ravier, que en La Pampa no movía multitudes ni con sorteo, terminó bajo las luces nacionales. Lo votaron para diputado, contra la casta, contra los privilegios, contra la vieja política y al medio año se raja de la banca para hablar en nombre del poder. Una rebeldía bastante mullida, digamos.
Mesero: -Y deja la banca.
Beto Desuque: -Y ahí entra un Matzkin. Es el turno de Martín, más conocido como El Facha. Y ese apellido, Fabio, no viene livianito. Tiene baúl, patente vieja y un olorcito a década del noventa que te despeina.
Mesero: -Matzkin je, sí, algo me suena.
Beto Desuque: -Suena a Toto Matzkin, menemismo, La Banda de los Pampeanos, tiempos de gloria para algunos y resaca para el resto. Es como abrir un placard viejo: capaz cambiaron la naftalina por perfume importado, pero el olor sale igual
Mesero: -Pero ahora dicen que es todo nuevo. Libertad, motosierra, redes, streaming
Beto Desuque: -Sí, claro, ponele. Antes era pizza con champán y revolución productiva. Ahora es motosierra con TikTok. Cambia el decorado, no siempre cambia la obra. Además, mirá si habrá continuidad que Miguel Solé, que se las daba de jefe de aquella gavilla, anda otra vez cerca del queso del poder. Algunos tienen más olfato que perro de carnicería.
Mesero: -Y los Menem otra vez encumbrados.
Beto Desuque: -Claro, ni hablar, cambiaron las luces, cambiaron los peinados, cambiaron los slogans, pero el vínculo ideológico, de poder y de negocios con aquellos años aparece como mancha de humedad: la tapás, la pintás, le ponés un cuadrito encima, pero vuelve.
Mesero: -¿Y Matzkin dónde queda parado en todo eso?
Beto Desuque: -Parado, siempre. Ese es el mérito. Fue presidente de la JP, encabezó campaña para Néstor Kirchner, después se arrimó al PRO con camiseta de Boca y ahora es soldado violeta de Patricia Bullrich. Tiene más camisetas que utilero de selección.
Mesero: -Diversidad de colores, como el Mundial.
Beto Desuque: -Exactamente. El problema es que en el Mundial cambiar de camiseta es transferencia. En política, a veces, es supervivencia con viáticos. Una cosa es tener recorrido y otra es haber atendido todos los lados del mostrador sin perder nunca la ubicación de la caja.
Mesero: -¿Y los votantes de Ravier qué pensarán de que los haya dejado en banda en el Congreso?
Beto Desuque: -Y habría que preguntarles qué sienten. Votaron a un diputado anticasta y recibieron un vocero presidencial. Compraron entrada para una revolución y les dieron un cambio de oficina. Encima, de yapa, queda un Matzkin en la banca. Je. Ni el VAR se anima a revisar esa jugada.
Mesero: -La misma historia
Beto Desuque: -Con distinto olor, Fabio. Porque estos tiempos se parecen demasiado a aquellos otros. Corrupción, farándula, negocios, apellidos que vuelven, pampeanos que siempre caen bien parados y los de abajo mirando cómo les explican que el sacrificio es inevitable.
Mesero: -¿Te sirvo otro café?
Beto Desuque: -Sí, cargado. Para bancarse ciertos regresos no alcanza con memoria: hace falta cafeína. Ya lo dijo Karlitos Marx: la historia se repite, primero como tragedia, después como farsa.