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EL DIARIO digital
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Beto Desuque: - Buenas, buenas, buenas, bueeenaaasss ¿qué tal, qué tal, qué tal? ¿Cómo anda la barra por acá? ¡Salute y a cruzar los dedos!
Mesero: -Hooola, Betito ya te sirvo el cortado. Con este domingo disfrazado de otoño, da para quedarse pegado a la taza.
Beto Desuque: - Cortado y doble. No vaya a ser cosa que entre el frío, la final y los nervios me agarre una baja de presión patriótica.
Mesero: - Mirá que falta un rato todavía
Beto Desuque: - Ponele. Pero ya hace rato que estamos en modo Scaloneta: se discute la formación, la cábala, dónde se mira el partido y hasta quién tiene autorizado levantarse al baño.
Mesero: - Después de lo de Inglaterra, cualquiera queda sensible
Beto Desuque: - Eso no fue un partido. Fue una película argentina: drama, sufrimiento, un inglés creyéndose dueño de todo y el final donde aparece Lautaro para poner las cosas en su lugar.
Mesero: - Y la bandera.
Beto Desuque: - Sobre todo la bandera. Populista, berreta y rancia, diría El Javo. "Las Malvinas son Argentinas". Por si alguno se había olvidado entre tanto alineamiento automático, reverencia diplomática y genuflexión con traducción simultánea.
Mesero: - Y eso que el Gobierno libertario había advertido que no se podía entrar con esas banderas
Beto Desuque: - Sí. Primero quisieron prohibirlas porque podían "provocar". Después, cuando los jugadores la mostraron y el país entero la hizo propia, empezaron a caminar para atrás silbando bajito, como si no hubieran dicho nada. La vieja táctica del cipayo arrepentido: esconder la escoba después de barrer la patria debajo de la alfombra.
Mesero: - Igual, la bandera llegó a la cancha.
Beto Desuque: - Porque hay cosas que no entran en un reglamento de la FIFA ni en un comunicado lavado de Cancillería. La memoria popular siempre encuentra un hueco. A veces entra por una tribuna y otras veces se cuela en una foto que termina recorriendo el mundo.
Mesero: - Hablando de fotos, vi una del Ruso Ziliotto con el Colol Santilli. Los dos de River, ¿no?
Beto Desuque: - Gallinas de pura cepa, ponele. Y sí, otra foto. Vienen de foto tras foto, pero se supone que no se juntaron a discutir si el equipo necesita un cinco o un nueve. El Ruso fue con una carpeta más pesada que una derrota en la Bombonera.
Mesero: - Je. ¿La deuda?
Beto Desuque: - La deuda. Más de 400 mil millones de pesos que la Nación le debe a La Pampa entre obra pública abandonada, fondos previsionales, educación, salud y otros recortes que después la Provincia tiene que cubrir poniendo la espalda y la billetera.
Mesero: - Pero la reunión tuvo buena onda
Beto Desuque: - Ponele. Y está bien. Nadie pretende que se reciban a patadas en los tobillos. Dicen que hubo avances para transferir las viviendas del Procrear y normalizar los fondos previsionales. El diálogo sirve. El problema es cuando desde Buenos Aires creen que una foto cordial equivale a una quita.
Mesero: - Como entre amigos...
Beto Desuque: - Entre amigos se puede pagar en cuotas. Lo que no se puede es hacerse los distraídos. El Ruso podrá compartir camiseta con el Colo, pero cada uno juega para un equipo distinto. Uno tiene que defender a La Pampa y el otro forma parte de un gobierno que hizo del "no hay plata" una excusa para quedarse con la ajena.
Mesero: - Digamos que no alcanza con hablar de federalismo
Beto Desuque: - El federalismo no se declama, se deposita. Porque cuando la Nación retiene fondos, paraliza obras y obliga a las provincias a cubrir lo que abandona, no está ordenando las cuentas: está pateando sus deudas al interior.
Mesero: - Y después pide acompañamiento.
Beto Desuque: - Claro. Primero te sacan la pelota, después te cobran la entrada y al final te piden que aplaudas el espectáculo. Pero esta vez El Ruso fue a recordarles algo simple: esa plata no es de un gobernador ni de un partido. Es de los pampeanos.
Mesero: - Dos hinchas de River, una sola caja.
Beto Desuque: - Sí, pero que no confundan compañerismo de tribuna con amnesia contable. Podrán hablar de fútbol, abrazarse para la foto y desear que gane la Selección. Todo muy lindo. Pero, como dijo El Diego con la pelota, hay cosas que no se ensucian.
Mesero: - ¿La deuda tampoco?
Beto Desuque: - La deuda no se mancha. Se paga.