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EL DIARIO digital
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Beto Desuque: - Buenas, buenas, buenas ¿qué tal, qué tal, qué tal? ¡Salú a la barra! ¿Cómo va todo, Fabio querido?
Mesero: - Hooola, Betito. ¿Qué contás vos, qué se dice por ahí?
Beto Desuque: - Bienvenido el invierno, querido. Bienvenido el día más corto del año, este 21 de junio con frío en los huesos y ganas de frazada.
Mesero: - No me digas que te pusiste astronómico, Betito.
Beto Desuque: - Astronómico y esperanzado. Desde mañana los días empiezan a alargarse: amanecerá un poquitito más temprano y atardecerá un poquitito más tarde. Uno ya está grande para creer en milagros, pero igual se permite alguna ilusión.
Mesero: - ¿La de que afloje el frío?
Beto Desuque: - Ponele que esa y la de otro triunfo argentino en el Mundial. Pero que hay que pasar el invierno, hay que pasarlo. Preguntales, sino, a los de la Cámara de Comercio, que fueron a pedir salvavidas a los bancos.
Mesero: - Y no para hacer turismo aventura
Beto Desuque: - Y no. El mostrador está duro, la caja flaca y los costos gordos. La gente entra a mirar precios como quien mira una vidriera de museo.
Mesero: - El invierno comercial viene bravo
Beto Desuque: - Bravo y largo. Aunque el peronismo pampeano capaz que lo sufre un poco menos: con tanto fuego amigo, tiene Programa Calorcito asegurado. Je.
Mesero: - ¡Otra vez la interna!
Beto Desuque: - ¿Otra vez? Nunca se fue, ponele. Ahora el ultravernismo pegó el faltazo en la Legislatura y dejó sus bancas vacías para hacerse ver. Vaya paradoja: ausentarse para marcar presencia.
Mesero: - Una forma rara de sentarse a la mesa.
Beto Desuque: - Pero muy de Verna y sus soldados: brillar en la ausencia. No necesitan levantar la voz si pueden dejar una silla sin dueño. No necesitan explicar un enojo si pueden convertir una banca vacía en mensaje cifrado.
Mesero: - Pero alguna traducción debe tener
Beto Desuque: - Se supone que es un enojo porque le dieron con un caño a la compañera Noelia Sosa. Se supone también que puede ser otra apretada para que El Ruso Ziliotto lo raje a Vanini. Y se pueden suponer muchas cosas más, porque el vernismo no sale a explicar demasiado.
Mesero: - Silenzio stampa.
Beto Desuque: - Ponele. Ceño fruncido y mensaje por elevación. Después que cada uno interprete: enojo, advertencia, pase de factura. Pero obviamente que una banca vacía nunca es solamente una banca vacía.
Mesero: - Igual, a veces el silencio también cansa
Beto Desuque: - La ausencia puede ser gesto político, pero también capricho. Puede exhibir poder, pero también desnudar límites. Los institucionalistas dirán que en una Legislatura, las bancas están para ser ocupadas.
Mesero: - ¿Y Ziliotto qué hace con ese fuego?
Beto Desuque: - El Ruso mira el tablero como técnico con suplentes enojados y titulares con cara larga. Si se queda quieto, lo chamuscan. Si reacciona de más, lo cocinan.
Mesero: - Estaba pensando a lo mejor a los vernistas les hace falta un vocero
Beto Desuque: - Ponele. Aunque pedirle al vernismo que explique demasiado es como pedirle al invierno que venga en ojotas. Je. Podrían llamarlo a Ravier, que ahora está en el rubro.
Mesero: - Alto cargo pegó el pampeano que no es pampeano.
Beto Desuque: - Je. Ahí lo tenés al nuevo Adorni. De diputado libertario a vocero presidencial. Tendrá que explicar lo que muchas veces no tiene explicación sencilla, ¿no? Pero bué para conocer a un rengo, hay que verlo caminar, decía el General.
Mesero: - Y mientras tanto, el invierno.
Beto Desuque: - El invierno, el Mundial, los comercios pidiendo aire, el peronismo calentándose con su propio fuego y la Legislatura con bancas vacías que pesan más que algunas presencias. Desde mañana los días empiezan a alargarse. Falta saber si a algunos también se les alarga la paciencia.
Mesero: - ¿Y si no?
Beto Desuque: - Si no, querido, habrá que abrigarse. Porque hay inviernos que no se sienten en la piel, sino en el poder.