Un domingo, no
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EL DIARIO digital
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El éxito de la "dinastía" Ahuad es digno de un brindis. Darío, el heredero del exgobernador Néstor Rufino, pasó de los millonarios contratos de folletería del Y2K en los años noventa a ser el "lord" de un castillo de 11 millones de dólares. Se ve que aquellos Porsche Cayenne que ingresaron con un mecanismo aduanero algo "vidrioso" eran apenas el combustible para este imperio de campos, caballerizas y polistas. Ayer se conoció que el hijo del exembajador le alquila a su coterránea Pampita Ardohain un palacio francés de mil metros cuadrados por la módica suma de 15.000 dólares mensuales. Eso es movilidad social: transformar la herencia política y los cargos públicos en un patrimonio despampanante.