Interna viva
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EL DIARIO digital
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El vandalismo en los cementerios pampeanos parece una epidemia silenciosa. Al impactante destrozo de 47 tumbas el fin de semana en Miguel Riglos, ahora se le sumó el antecedente de Uriburu, donde atacaron varios nichos, aunque la noticia trascendió recién ahora por el hermetismo municipal.
En el predio de Uriburu constataron destrozos en los vidrios de al menos cinco tumbas, el robo de manijas nuevas y la desaparición de placas recordatorias, algunas de las cuales terminaron en un tacho de basura del mismo lugar.
La ola de robos de bronce y destrozos puso en alerta a los vecinos, que exigen cámaras y más seguridad para frenar los ataques a los espacios donde descansan sus seres queridos.