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'El amigo silencioso': una hipnótica película que propone escuchar lo que los árboles tienen para decir

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La directora de En cuerpo y alma vuelve a sumergirse en los vínculos invisibles que conectan a los seres vivos, pero esta vez lo hace desde un lugar todavía más contemplativo, poético y desafiante. Con El amigo silencioso, la cineasta húngara construye una experiencia cinematográfica tan extraña como fascinante, donde el verdadero protagonista no es humano: es un árbol.

Ganadora de dos premios en el pasado Festival Internacional de Cine de Venecia, la película entrelaza tres historias ambientadas en distintas épocas que giran alrededor de un majestuoso ejemplar de Ginkgo biloba, ubicado en el jardín botánico de la Universidad de Marburgo.

La propuesta parte de una idea tan simple como provocadora: ¿y si las plantas pudieran comunicarse con nosotros? ¿Y si el problema no fuera su silencio, sino nuestra incapacidad para escuchar?

Lejos de construir un relato convencional, la directora apuesta por un melodrama sensible y profundamente visual, donde los personajes transforman su manera de relacionarse con el mundo a medida que estrechan un vínculo emocional con el entorno natural.

Cada una de las historias tiene su propia estética, su propio ritmo y su propia manera de entender el amor hacia la naturaleza. Pero todas confluyen en una misma sensación: la de que existe una conexión silenciosa entre el ser humano y el universo vegetal que rara vez nos detenemos a percibir.

La película incorpora además una mirada deliberadamente alejada de los enfoques tradicionales y androcéntricos, apostando por una sensibilidad más orgánica y contemplativa. Sin abandonar del todo las formas narrativas del cine de autor más accesible, la realizadora introduce recursos experimentales que convierten a la obra en una experiencia casi sensorial.

No se trata de una película para quienes buscan acción o grandes giros dramáticos. El amigo silencioso exige paciencia, observación y cierta disposición a dejarse llevar por sus imágenes y silencios.

Pero para quienes alguna vez sintieron que los árboles observan, respiran y dialogan con nosotros desde otro lenguaje, esta película puede convertirse en una experiencia profundamente conmovedora.

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