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EL DIARIO digital
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La tensión dentro del oficialismo ya no se disimula. El ex jefe de Gabinete Guillermo Francos salió a cruzar sin anestesia a su sucesor, Manuel Adorni, y dejó una frase que retumbó en la Casa Rosada: "Yo me iría y no le generaría este problema al Gobierno".
No fue un comentario al pasar. Fue una señal política directa en medio de la investigación judicial que rodea a Adorni por presuntas irregularidades patrimoniales, un frente que el oficialismo intenta contener sin demasiado éxito.
"Yo no estaría en esa situación"
Francos no solo cuestionó la continuidad de Adorni, sino que marcó distancia personal: aseguró que él jamás habría llegado a un escenario similar. Y, si lo hubiera hecho, la salida según su criterio sería inmediata.
El mensaje tiene doble filo: pega sobre la figura del actual funcionario y, al mismo tiempo, deja en evidencia una incomodidad creciente dentro del propio espacio.
Milei, entre la cautela y el desgaste
En el centro de la escena aparece Javier Milei, que por ahora optó por una estrategia de espera. El Presidente entiende según Francos que podría tratarse de una ofensiva política contra el Gobierno y prefiere aguardar el avance judicial antes de tomar decisiones.
Pero esa postura no es gratis. El propio Francos lo dejó claro: el tiempo juega en contra. La exposición mediática, el ruido en redes y la incertidumbre terminan erosionando la gestión.
El costo político de sostener a Adorni
El problema no es solo judicial, es político. La permanencia de Adorni en el cargo mantiene el tema en agenda y alimenta el desgaste. Cada día sin definiciones amplifica la tensión.
En términos prácticos, el Gobierno queda atrapado entre dos riesgos:
- Sacarlo y admitir implícitamente un problema
- Sostenerlo y pagar el costo de la incertidumbre
- Por ahora, eligió lo segundo.
- Francos mira al 2027 pero sin Milei enfrente
En paralelo, Francos dejó otra definición que no pasó desapercibida: no se ve compitiendo por la presidencia en 2027. ¿El motivo? Da por hecho que Milei buscará la reelección y la conseguirá.
También descartó, al menos por ahora, una fórmula con Diego Santilli en la provincia de Buenos Aires, aunque no cerró la puerta a seguir en el juego político dentro de La Libertad Avanza.
Una interna que ya no se puede ocultar
Lo que parecía una diferencia sutil se transformó en un mensaje explícito. Francos no solo opinó: marcó una línea de conducta y dejó a Adorni expuesto.
En un Gobierno que construyó su identidad sobre la confrontación externa, empiezan a aparecer las tensiones internas. Y cuando eso ocurre, el problema ya no es solo lo que dice la oposición.
Es lo que empiezan a decir los propios.