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La psicología encontró un dato inesperado sobre la felicidad de los padres: el problema no es tener hijos, sino tener más de los que se deseaba

Un estudio realizado con mÃs de 23000 personas concluyó que el bienestar emocional de los padres està mÃs relacionado con cumplir sus expectativas familiares que con la cantidad de hijos que tienen**
Un estudio realizado con más de 23.000 personas concluyó que el bienestar emocional de los padres está más relacionado con cumplir sus expectativas familiares que con la cantidad de hijos que tienen.**

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La psicología encontró un dato inesperado sobre la felicidad de los padres: el problema no es tener hijos, sino tener más de los que se deseaba

Durante décadas, psicólogos, sociólogos y especialistas en bienestar intentaron responder una de las preguntas más debatidas sobre la vida familiar: ¿tener hijos hace más felices a las personas? Sin embargo, una reciente investigación internacional decidió abordar el tema desde una perspectiva diferente y llegó a una conclusión llamativa.

Según el estudio, publicado en la prestigiosa revista científica Journal of Personality, el bienestar emocional de madres y padres no parece depender tanto de la cantidad de hijos que tienen, sino de cuánto coincide esa realidad con los proyectos que imaginaron para sus vidas.

Más de 23.000 personas participaron de la investigación

El trabajo fue liderado por la investigadora Laura Buchinger y se basó en datos del Panel Socioeconómico Alemán, considerado uno de los estudios sociales más amplios y completos de Europa.

Los científicos analizaron las respuestas de más de 23.000 participantes, quienes debieron indicar cuántos hijos les hubiera gustado tener idealmente y cuántos tuvieron finalmente.

A partir de esos datos, los investigadores dividieron a los participantes en distintos grupos para comparar sus niveles de satisfacción con la vida y bienestar psicológico.

Entre ellos se encontraban:

Personas que eligieron no tener hijos.

Personas que deseaban ser padres pero no pudieron concretarlo.

Quienes tuvieron exactamente la cantidad de hijos que habían planeado.

Aquellos que tuvieron menos hijos de los que deseaban.

Personas que terminaron teniendo más hijos de los que originalmente habían imaginado.

El grupo que mostró menor bienestar

Los resultados sorprendieron incluso a los investigadores.

La mayoría de los grupos presentó niveles de bienestar relativamente similares, sin diferencias estadísticamente relevantes.

Incluso quienes tuvieron menos hijos de los que deseaban no mostraron una disminución significativa en su satisfacción general con la vida.

Sin embargo, apareció una excepción clara y consistente.

Las personas que tuvieron más hijos de los que originalmente habían planeado reportaron niveles más bajos de bienestar emocional en comparación con el resto de los participantes.

Además, el fenómeno se repitió en distintas edades y etapas de la vida, lo que llamó especialmente la atención de los especialistas.

¿Por qué ocurre?

La investigación no identificó una única explicación, pero los autores plantearon varios factores que podrían influir en este resultado.

Entre ellos destacan:

Una mayor presión económica.

Incremento de responsabilidades familiares.

Menor disponibilidad de tiempo personal.

Dificultades para equilibrar trabajo, pareja y crianza.

Mayor desgaste físico y emocional.

Los investigadores sostienen que cuando el número de hijos supera las expectativas iniciales de una familia, las demandas cotidianas pueden intensificarse y generar niveles más altos de estrés o agotamiento.

En otras palabras, no sería la cantidad de hijos en sí misma lo que afecta el bienestar, sino la diferencia entre la realidad y el proyecto de vida previamente imaginado.

El impacto de no poder tener hijos

Otro dato relevante surgió al analizar a las personas que deseaban ser madres o padres pero no pudieron concretarlo.

En esos casos, la disminución del bienestar emocional apareció principalmente en edades más avanzadas, cuando los participantes reflexionaban sobre las metas vitales que no habían logrado alcanzar.

Sin embargo, el efecto observado fue menor que el detectado entre quienes tuvieron más hijos de los que habían planificado.

La importancia de las expectativas personales

Uno de los hallazgos más contundentes del trabajo fue que variables como la religión, las normas culturales o ciertas presiones sociales no modificaron significativamente los resultados.

Para los autores, esto refuerza una idea central: las expectativas individuales y los proyectos personales tienen un peso determinante en la forma en que las personas experimentan la maternidad y la paternidad.

La investigación concluye que la felicidad familiar no depende de alcanzar un número ideal de hijos establecido por la sociedad, sino de la posibilidad de construir una vida coherente con los propios deseos y decisiones.

En definitiva, más que una cuestión de cantidad, la satisfacción parece estar vinculada a cuánto coincide la realidad con aquello que cada persona imaginó para su futuro.

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