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EL DIARIO digital
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La tensión militar en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo explosivo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que la marina estadounidense destruyó decenas de embarcaciones iraníes utilizadas para colocar minas en el estratégico Estrecho de Ormuz.
Según detalló el mandatario, las fuerzas estadounidenses destruyeron al menos 28 buques en cuestión de horas durante una ofensiva naval destinada a frenar las amenazas de Irán contra el tráfico marítimo internacional.
Golpe directo a la flota iraní
Trump aseguró que la operación militar fue contundente y que los ataques dejaron prácticamente neutralizada a la flota encargada de minar el estrecho.
"Desmantelamos casi todos sus barcos minadores en una noche", afirmó el presidente ante la prensa.
Incluso sostuvo que el número de embarcaciones afectadas podría ser mayor y llegar hasta unas 60 unidades desde el inicio de las acciones militares contra Teherán.
El estrecho que mueve la energía del mundo
El escenario del enfrentamiento no es menor. El Estrecho de Ormuz es una de las rutas energéticas más sensibles del planeta: por allí circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo.
Cualquier interrupción en ese corredor marítimo impacta de inmediato en el mercado energético global, algo que ya se refleja en la volatilidad del precio del crudo.
La estrategia de Washington
Desde Washington sostienen que la ofensiva busca garantizar la seguridad del tráfico marítimo internacional y evitar que Irán utilice minas navales para bloquear el paso de buques petroleros.
Las operaciones forman parte de la escalada militar que enfrenta a Estados Unidos e Israel con el gobierno iraní y que ya lleva casi dos semanas de combates y ataques cruzados en la región.
Un conflicto que sigue escalando
El anuncio de Trump llega en medio de un contexto de máxima tensión geopolítica, con ataques a buques comerciales, amenazas sobre rutas energéticas y advertencias de una posible expansión del conflicto.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue con preocupación la evolución de los enfrentamientos, consciente de que cualquier incidente en el Estrecho de Ormuz puede sacudir no solo a Medio Oriente, sino también a la economía mundial.