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EL DIARIO digital
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Chile inició una nueva etapa política con la asunción de José Antonio Kast, quien este miércoles juró como presidente en una ceremonia realizada en el Congreso Nacional, en Valparaíso. Con su llegada al poder, el país trasandino marca un giro contundente en su rumbo político: Kast es el primer mandatario abiertamente pinochetista desde el retorno de la democracia.
El líder del Partido Republicano, de 60 años, gobernará hasta 2030 y llega al Palacio de La Moneda con una agenda clara basada en tres pilares centrales: seguridad, control migratorio y reactivación económica.
Un cambio de ciclo político
Durante la ceremonia en el Salón de Honor del Senado, Kast pronunció el tradicional juramento con un breve "Sí, juro", antes de recibir la banda presidencial y la medalla de O'Higgins de manos de la presidenta del Senado, Paulina Núñez.
De esta manera, el dirigente conservador sucede en el cargo al mandatario saliente, Gabriel Boric, quien representó la etapa más progresista de la política chilena desde el regreso de la democracia.
La ceremonia contó con la presencia de varios líderes internacionales. Entre ellos estuvo el presidente argentino Javier Milei, uno de los mandatarios ideológicamente más cercanos al nuevo gobierno chileno.
La agenda de Kast
- En campaña, Kast prometió priorizar tres problemas que, según él, concentran la mayor preocupación social en Chile:
- Seguridad pública: endurecer políticas contra el crimen y reforzar el control policial.
- Migración irregular: impulsar medidas más estrictas para frenar el ingreso ilegal al país.
- Economía: promover crecimiento, inversión y reducción del gasto estatal.
Padre de nueve hijos y referente del sector más conservador del país, el nuevo presidente también es conocido por sus posiciones antiabortistas y ultracatólicas, lo que ha generado fuertes debates dentro de la política chilena.
Un Congreso sin mayorías
Más allá del triunfo electoral, Kast deberá gobernar en un escenario complejo. El Parlamento chileno se mantiene fragmentado y sin mayorías claras, lo que obligará al nuevo mandatario a negociar constantemente con otras fuerzas políticas.
Para sostener su gestión, el presidente contará con el respaldo de su propio partido y de sectores de la derecha tradicional, aunque la oposición progresista anticipa una fuerte disputa política en el Congreso.
Con la banda presidencial ya cruzándole el pecho, Kast inicia así un mandato que promete reconfigurar el mapa político chileno y que ya despierta expectativas y temores dentro y fuera del país.