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EL DIARIO digital
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El fútbol suele ser un deporte de centímetros, de milímetros que separan la gloria eterna del abismo absoluto. En el césped de Vancouver, bajo un calor que obligó a frenar dos veces para hidratarse, Colombia y Suiza jugaron una partida de ajedrez con botines que demandó 120 minutos de desgaste físico y mental. No hubo goles en el tiempo regular ni en el alargue, pero la tensión acumulada estalló en una definición por penales dramática. Allí, los helvéticos mantuvieron la cabeza más fría, ganaron la tanda por 4-3 y se metieron en los cuartos de final del Mundial 2026, donde ya los espera la Selección Argentina.
El pitazo inicial dio paso a lo esperado: una batalla táctica. Durante los primeros pasajes, el protagonismo estuvo repartido, con más pierna fuerte que juego asociado. Colombia dio el primer aviso serio a los 20 minutos, cuando Gustavo Puerta aprovechó una recuperación alta para sacar un derechazo que exigió una espectacular respuesta del arquero suizo Gregor Kobel.
Sin embargo, el equipo europeo reaccionó rápido. Conducidos por el talento de Fabian Rieder, los suizos empezaron a lastimar las espaldas de la defensa cafetera. Camilo Vargas, el arquero del Atlas, se transformó en héroe antes del entretiempo al tapar un mano a mano clave a Rieder y, pocos minutos después, desactivar un avance peligroso de Dan Ndoye.
En el complemento, Néstor Lorenzo pateó el tablero con los cambios. A los 65 minutos, decidió sacar a James Rodríguez y Jhon Arias para mandar a la cancha a Juan Fernando Quintero y Jaminton Campaz. La modificación le dio otra frescura al ataque colombiano. Luis Suárez acarició el gol con un remate cruzado que se fue lamiendo el poste, pero la paridad no se rompió y el destino obligatorio fue el tiempo suplementario.
Si el partido de los 90 minutos había sido chato, el alargue se convirtió en un ida y vuelta electrizante, donde el cansancio acumulado rompió las estructuras tácticas. A los 98 minutos, un córner ejecutado de manera magistral por "Juanfer" Quintero encontró la cabeza de Jhon Lucumí; la pelota superó a Kobel, pero el travesaño devolvió el grito de gol. Apenas dos minutos más tarde, el "Bichito" Campaz sacó un zapatazo con destino de red que Kobel, con una atajada monumental al estilo vóley, logró despejar.
Suiza no se quedó atrás. El ingresado Zeki Amdouni tuvo la victoria en sus pies tras un rebote en el área, pero Camilo Vargas volvió a estirarse para ahogar el festejo helvético. Ya en la agonía del partido, a los 114', el propio Campaz desperdició una chance increíble tras un error en la salida de Suiza, enviando su remate por encima del travesaño. Con el silbatazo final, los cuerpos exhaustos se desplomaron en el césped. La moneda al aire se definiría en los penales.
La lotería de los doce pasos
La tanda comenzó con una sonrisa para Colombia gracias a la jerarquía de Juanfer Quintero, que puso el 1-0. Granit Xhaka empató con suspenso tras un roce de Vargas. El primer quiebre de la tarde llegó en los pies de Davinson Sánchez, cuyo potente disparo se estrelló en el travesaño.
Amdouni adelantó a Suiza y Campaz igualó 2-2. El dramatismo creció cuando Manuel Akanji tiró su penal por las nubes, devolviéndole la vida a los Cafeteros. Sin embargo, la alegría duró poco: Kobel se vistió de gigante y le tapó el disparo al "Cucho" Hernández. Cédric Itten no perdonó para poner el "match point" suizo y, aunque Luis Díaz cumplió con una gran definición, la responsabilidad final recayó en Rubén Vargas.
El extremo suizo tomó carrera y fusiló a Camilo Vargas. Gol, final y desahogo europeo.
Colombia se despide de la Copa del Mundo con la frente alta, habiendo entregado hasta la última gota de sudor en Vancouver. Suiza, en cambio, festeja una clasificación histórica y ya saca pasajes para el próximo sábado. El reloj empieza a correr: el orden helvético se medirá cara a cara contra la jerarquía de la Scaloneta en busca de un lugar en las semifinales del mundo.