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EL DIARIO digital
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"¿A dónde me trajeron, hijos de puta?". Esa fue la frase con la que Diego Armando Maradona recibió a su equipo de confianza al llegar a la inmensidad del campo pampeano el 10 de abril de 1994. Dos meses antes del Mundial de Estados Unidos, el astro estaba sin club, excedido de peso y atravesando un turbulento presente personal. Sin embargo, en la estancia "El Marito", a 60 kilómetros de Santa Rosa, encontraría el escenario para su última gran reinvención.
El preparador físico Fernando Signorini fue el artífice de la estrategia: "Le dije que para llegar de nuevo tenía que salir de un lugar parecido a Fiorito, sin lujos ni opulencia". Y así fue. Durante una semana, Diego cambió los flashes por el canto de los pájaros, la radio y una televisión en blanco y negro que apenas sintonizaba un canal.

El "Rocky" de la Pampa
La rutina de entrenamiento en territorio pampeano parecía salida de una película de Hollywood. Maradona realizaba tres turnos diarios que incluían:
Mañana: Trote por caminos de ripio, estiramientos en las tranqueras del campo y ejercicios de fuerza utilizando herramientas rurales.
Tarde: Traslado a Santa Rosa para boxear en el gimnasio Petit Luna Park (donde guanteó con Miguel Ángel Campanino) y sesiones de natación en la pileta del Club All Boys.
"Corrimos casi hasta el colapso bajo una luna llena y un frío bajo cero para combatir la abstinencia", recuerda Signorini con emoción. El resultado fue asombroso: en solo siete días, Diego bajó casi 14 kilos y recuperó la explosividad que el mundo creía perdida.
El recuerdo que persiste
A tres décadas de aquel retiro, la casa de la estancia permanece casi suspendida en el tiempo. El historiador local Diego Dal Santo, autor del libro "Maradona en La Pampa", destaca que aquel evento fue un hito que merecería mayor reconocimiento oficial. "Es como si hoy, en este abril de 2026, Lionel Messi viniera a nuestra provincia a ponerse a punto para un Mundial", grafica el autor.

Si bien Santa Rosa cuenta con una calle que lleva su nombre (D.A. Maradona), el circuito histórico que incluya placas en el club All Boys o en los sitios que visitó sigue siendo una cuenta pendiente. Para muchos pampeanos que lo vieron afeitándose al sol o nadando en la pileta del club, esos días de 1994 no fueron solo una pretemporada, sino el momento en que el mito más grande del fútbol eligió nuestro suelo para volver a ser, simplemente, "el Pelu de Fiorito".

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