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EL DIARIO digital
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La posibilidad de que el sistema solar albergue mundos aún no descubiertos volvió a tomar fuerza. Un equipo de la Universidad de Princeton propuso la existencia de un hipotético "Planeta Y", de un tamaño similar a la Tierra y con una órbita 100 a 200 veces más lejana que la de nuestro planeta respecto del Sol. Su presencia se inferiría por una ondulación en el cinturón de Kuiper, comparable al efecto de una piedra arrojada en un lago.
El planteo se suma a la hipótesis del "Planeta Nueve", que estudios de la Universidad Rice estiman tendría entre cinco y diez veces la masa terrestre y orbitaría entre 400 y 800 unidades astronómicas. Según André Izidoro, profesor de esa universidad, se trataría de un caso poco común: "La formación de un planeta similar es poco frecuente en otros sistemas; el nuestro parece ser una excepción".
Diferencias entre los candidatos
El "Planeta Nueve" explicaría la agrupación de objetos transneptunianos en una dirección determinada por su atracción gravitatoria. En cambio, el "Planeta Y" tendría un efecto distinto: desviaría las órbitas de cuerpos lejanos unos 15 grados respecto del plano del sistema solar. Amir Siraj, líder del estudio de Princeton, sostiene que la probabilidad de que la señal sea fruto del azar oscila entre el 2% y el 4%. "Nuestra señal es modesta, pero creíble. Si esa ondulación es real, la explicación más sencilla es un planeta inclinado aún no descubierto", afirmó.
Opiniones y perspectivas
Jonti Horner, de la Universidad del Sur de Queensland, señaló que la hipótesis responde a un conocimiento aún limitado sobre el sistema solar exterior. Considera que estos cuerpos probablemente no se formaron en su ubicación actual, sino que fueron desplazados hacia las afueras en las primeras etapas de la historia solar, proceso conocido como dispersión planetaria.
El Observatorio Vera C. Rubin, que comenzará un relevamiento de diez años en Chile, será clave para despejar el enigma. El telescopio permitirá ampliar el catálogo de objetos transneptunianos y poner a prueba ambas hipótesis. Según Siraj, este observatorio podría detectar al "Planeta Y" en los primeros años de su campaña o, al menos, aportar nuevas pruebas sobre su efecto gravitatorio.