La tapa de EL DIARIO de hoy

  • Farmacias de turno del día 4 de julio de 2022

    Los turnos son desde las 8:30 A.M. de la fecha indicada, hasta las 8:30 A.M. del día siguiente.

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    TOAY

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Por Mariano Fava (*)

En algunas regiones de La Pampa se ha iniciado la cosecha de maíz de fecha de siembra temprana (fin de septiembre o principios de octubre), y en poco tiempo más se generalizarán las labores en toda la provincia. Seguidamente vamos a dar algunas nociones básicas indispensables para tener en cuenta a la hora de controlar la eficiencia de trilla de una máquina cosechadora, a los efectos de disminuir al mínimo las pérdidas producidas por el trabajo de esta, que a fin de cuentas es evitar que el "dinero quede esparcido en el campo" llegando al bolsillo del empresario rural.

Las pérdidas de cosecha además de ser un perjuicio económico representan semillas de una especie que en el siguiente cultivo de la rotación se transformarán en maleza problema, elevando los costos de tratamiento y complejizando los caldos de aplicación. Como ejemplo podemos mencionar la necesidad de aplicar un graminicida para eliminar los individuos de maíz que nacen "guachos" dentro de un potrero de soja.

Antes de empezar a cuantificar las pérdidas de cosecha propiamente dichas, se deben medir las pérdidas de precosecha, representadas estas por todas las espigas que no van a poder ser "levantadas" del campo por el cabezal maicero luego del paso de la cosechadora, ya sea por vuelco de la planta o espigas desprendidas de la misma.

Al igual que mencionamos en la columna de cosecha eficiente de soja diremos que antiguamente se hablaba de porcentaje de tolerancia de pérdidas de cosecha. Con esa filosofía a medida que más rendía el cultivo, el empresario toleraba mayor pérdida de kilos por hectárea de grano. Con el avance da la tecnología y la mejora en las maquinarias este concepto ha cambiado, y hoy tenemos valores máximos tolerados de pérdida por hectárea en los diferentes cultivos, independientemente del rendimiento que estén arrojando.

En el caso que nos ocupa, el maíz, la perdida máxima tolerada, sea cual fuere su producción, es de 150 kilos por hectárea, los cuales se dividen en no más de 90 kilos por hectárea de pérdida por cabezal y el resto por la "cola de la cosechadora". En este caso 33 granos de maíz por metro cuadrado representan unos 100 kilos de pérdida por hectárea. Arriba de estos valores mencionados debemos actuar modificando alguno de los componentes de la labor de trilla para permanecer dentro de la tolerancia, no perdiendo dinero injustificadamente, ya que los granos que no recogemos de un potrero, ya sea por inoperancia o desidia, pueden representar hasta un 20 % del margen de ganancia.

Como regla general y casi instintivamente cuando el productor detecta pérdida de cosecha en un lote lo primero que piensa es que el conductor de la cosechadora va a alta velocidad, y la verdad es que la mayoría de las veces tiene razón. Vale aclarar que este cultivo en particular en su modalidad "de segunda" genera más pérdida de difícil control producto de un mayor porcentaje de individuos volcados. De las pérdidas en cabezal, el 60% de las mismas corresponde a desgrane de espigas por deficiente regulación de rolos espigadores y altura de maicero.

He aquí una vez más la importancia de la velocidad de avance de la cosechadora respecto de la velocidad de los rolos espigadores del cabezal, pues si la velocidad de avance es mayor el cabezal no termina de bajar la planta y al ingresar más material al sistema no se trilla bien y hay pérdida por "cola". En caso de que la cosechadora vaya muy lenta respecto del maicero el espigado se hace muy adelante (1/5 del recorrido del rolo) y las espigas saltan afuera de las cadenas conductoras.

Otro problema puede devenir de una siembra poco prolija. Cuando las líneas de siembra no son rectas, las ondulaciones ocasionan que la punta del maicero toque la planta antes de que entre a los rolos espigadores, agitándola y haciendo caer la espiga completa al suelo antes de ser recogida, esto eleva fuertemente la pérdida por cabezal y es de difícil solución.

Para finalizar diremos que para muestrear un lote hay que seguir un protocolo al respecto, pero como es muy largo y engorroso de detallar recomendamos la consulta a un ingeniero agrónomo, que es la persona idónea para detectar el problema. Luego trabajando en conjunto con el contratista o chofer de la cosechadora encontrarán la manera de estar dentro de los límites de tolerancia, modificando un factor de la cosechadora a la vez, según el problema que tengamos.

(*) Ingeniero Agrónomo (MP: 607 CIALP) -Posgrado en Agronegocios y Alimentos- @MARIANOFAVALP