Salud

¿Es malo beber mucha agua? La ciencia nos da la respuesta

El agua es un líquido imprescindible para la vida que favorece el adecuado funcionamiento del organismo. Aunque es esencial prevenir la deshidratación, beber en exceso también puede resultar contraproducente.

El agua es, como bien sabrás, esa sustancia sin color, olor y sabor que se encuentra presente en la naturaleza en múltiples formas y estados y representa hasta tres cuartas partes del planeta. Además, también es parte esencial de los seres vivos. En el caso del ser humano, se estima que este líquido representa hasta el 70% de nuestro peso total.

El agua es condición indispensable para la vida y en nuestro cuerpo cumple importantes funciones. Está implicada en la termorregulación del cuerpo, por lo que nos ayuda a mantener una adecuada temperatura corporal. Además, forma parte de nuestra sangre, constituyendo hasta el 92% de su composición. Gracias al agua es posible el transporte de nutrientes a las células, a la vez que los desechos se expulsan al exterior.

Este líquido también favorece la digestión y asimilación de los alimentos y regula los niveles de presión sanguínea. En definitiva, el agua es esa gasolina que hace funcionar nuestro cuerpo con normalidad. A pesar de los innumerables beneficios que el agua nos brinda para sobrevivir, lo cierto es que un consumo demasiado excesivo puede ser contraproducente. Por ello, en este artículo vamos a hablar acerca de si es malo beber demasiada agua para nuestra salud.

La importancia del agua para el organismo

Como venimos comentando, todos los seres vivos necesitan agua. Animales, plantas, microorganismos… no podrían existir sin la presencia de este valioso líquido transparente. El cuerpo humano no lograría funcionar sin la presencia de agua, y es que unos pocos días sin ella son suficientes para que nuestro organismo muera. Las funciones básicas que cumple ya mencionadas arriba hacen que su ausencia conduzca a la muerte de las células que conforman nuestros órganos y tejidos.

Además de estar presente en los órganos y la sangre, el agua también está presente en la linfa, un líquido que forma el sistema inmunitario y que es clave a la hora de combatir enfermedades. Por ello, tener agua en la cantidad adecuada es crucial para mantener el funcionamiento basal del cuerpo, pero también es clave para prevenir el desarrollo de problemas de salud.

A diferencia de lo que se suele pensar, beber agua no es la única forma de hidratarse. Todos los líquidos que ingerimos llevan un porcentaje de agua, como por ejemplo la leche. Además, muchos alimentos contienen agua en su composición. Las frutas y verduras son los productos que mayor porcentaje de agua poseen, por lo que son una excelente forma de dar a nuestro organismo el agua que necesita.

¿Cuál es la cantidad recomendada de agua?

Debido a la enorme importancia que el agua tiene para la salud, es importante saber qué cantidad es la más recomendada. Lo cierto es que no existe una cantidad fija adecuada para todo el mundo, pues esto depende de variables individuales como la edad, el tamaño corporal, la salud, el nivel de actividad y el clima.

Además de beber durante las comidas, es importante beber entre horas especialmente si se hace deporte, hace mucho calor o se está enfermo. En definitiva, debemos regular la cantidad de agua que bebemos en función de los siguientes aspectos:

Ejercicio: realizar deporte con regularidad es un hábito altamente recomendable para mantener una buena salud. Sin embargo, cuando nos movemos y ejercitamos producimos sudor, lo que nos lleva a perder una importante cantidad de agua. Por este motivo, es necesario beber agua antes, durante y después del entrenamiento. De lo contrario, es posible que tu cuerpo no funcione adecuadamente y te sientas mal mientras realizas deporte.

Entorno: el clima en el que se vive influye mucho en la dosis de agua recomendada. En aquellos lugares en los que el calor y/o la humedad son habituales, el organismo tenderá a sudar y ello requerirá compensar la pérdida de agua con una hidratación más intensa.

Estado de salud: en aquellos momentos en los que enfermamos, es común que nuestro cuerpo pierda bastantes líquidos. La fiebre, los vómitos, la diarrea, las infecciones de orina o los cálculos en las vías urinarias son enemigos de la hidratación, por lo que el médico siempre pautará beber en abundancia e incluso recomendará recurrir a soluciones de rehidratación oral.

Embarazo y lactancia: el embarazo y la lactancia también pueden requerir una ingesta de agua mayor, pues al gestar un bebé o producir leche es esperable que el consumo de agua se incremente en comparación con condiciones normales.

Muchas veces cometemos el error de beber agua solo cuando tenemos una imperiosa sensación de sed. Sin embargo, no es recomendable que llegues a elevados niveles de deshidratación para tomar agua. Para evitar llegar a este punto, siempre es recomendable tener una botella de agua fresca cerca. Para saber si estás consumiendo la cantidad adecuada de agua, puedes revisar el color de tu orina. Si este es de color amarillo claro, eso significa que estás correctamente hidratado. En cambio, cuando el color es oscuro, eso es una señal de que necesitas beber agua.

¿Es peligroso beber mucha agua?

Los beneficios de beber agua son, como vemos, incontables. Nuestro organismo necesita estar hidratado para poder funcionar, sobrevivir y mantenerse sano. Sin embargo, en algunas ocasiones puntuales puede suceder que el consumo sea tan excesivo que pueda llegar a perjudicar y ser contraproducente. Aunque pueda sonar extraño que un exceso de agua suponga un problema para el cuerpo, lo cierto es que así es. La razón de ello es que una cantidad demasiado abundante de líquido puede favorecer la dilución del sodio en sangre.

Esto puede tener consecuencias graves, como por ejemplo una respuesta inflamatoria en cerebro y pulmones, así como problemas cardíacos. Cuando bebemos demasiada agua, los niveles de sodio bajan de manera brusca, pues las sales se disuelven en un volumen de líquido mucho mayor. Así, este puede penetrar en las células y aumentar su tamaño. Ante tal abundancia, el cuerpo puede encontrar dificultad para deshacerse de toda el agua sobrante, lo que obliga al sistema urinario a retener mucha mayor cantidad de líquido de lo normal.

Por este motivo, aunque el agua es saludable y necesaria, lo cierto es que debemos tener cautela y no beber demasiado. En este sentido, tenemos que contabilizar no solo los vasos de agua que bebemos, sino también el resto de bebidas y alimentos que consumimos. Averiguar la cantidad ideal para cada persona depende de muchos aspectos. Sin embargo, atender a las señales de nuestro organismo es una buena forma de conocer si estamos hidratándonos en la medida correcta. En el caso de haber consumido demasiada agua, podemos notar cambios como:

Entumecimiento de las extremidades

Calambres o espasmos musculares

Náuseas

Dolor de cabeza

Cansancio

Aumento de peso

Inflamación de manos, pies y labios

La otra cara de la moneda: la deshidratación

De la misma forma, es importante no caer en el extremo contrario: la deshidratación. Muchas personas encuentran dificultad para beber agua y consumen una cantidad muy inferior a la que su organismo realmente necesita. Llevar a nuestro cuerpo a un estado de deshidratación, especialmente durante la época estival en la que los termómetros suben, puede ser peligroso.

Una carencia de agua en estas condiciones climáticas puede conducir a un golpe de calor y, en personas mayores o con patologías previas, incluso a la muerte. Por ello, es fundamental beber agua con frecuencia y observar nuestro cuerpo. Si detectas algunas de las siguientes señales, debes revisar si estás bebiendo todo el agua que realmente necesitas para estar sano y funcionar:

Orina de color oscuro: como ya comentamos antes, el color de la orina puede decirnos mucho acerca de nuestro estado en cuanto a hidratación. Si ves que en tu caso es de un color oscuro, es altamente probable que tu cuerpo se encuentre mal hidratado.

Cansancio: como venimos comentando, el agua es gasolina para nuestro cuerpo y sin ella no podemos funcionar. Ante la deshidratación, es normal que sintamos fatiga porque el organismo está en reserva.

Labios, ojos y piel secos: muchas veces, cuando notamos alguna zona de nuestra piel seca, tendemos a untarnos en crema para reparar el daño. Sin embargo, aunque estos productos a nivel tópico son necesarios, muchas veces la causa real del problema procede del interior, pues el organismo no tiene el agua suficiente para hidratar los tejidos.

Orinar menos de cuatro veces al día: si percibes que vas a orinar muy pocas veces al día, es probable que no estés bebiendo suficiente agua. Orinar poco te impedirá poder expulsar todos los desechos de forma adecuada, pues no hay líquido suficiente que permita disolverlos.

Conclusiones

En este artículo hemos hablado acerca de si es malo beber demasiada agua. El agua es un líquido imprescindible para la vida que constituye una gran parte de nuestro organismo. Aunque brinda incontables beneficios a nuestra salud, muchas veces consumimos agua en cantidades inadecuadas, ya sea por exceso o por defecto. Cuando bebemos poca agua todos sabemos que podemos deshidratarnos, aunque pocos conocen que un exceso de agua también puede ser contraproducente. La razón es que al beber demasiado podemos experimentar una caída en los niveles de sodio en sangre muy brusca, pues las sales se disuelven en un volumen de líquido demasiado grande. Por ello, es necesario ver qué señales nos da nuestro cuerpo para valorar si nos estamos hidratando en la medida correcta.

También te puede interesar...