Campo

¿Hasta cuándo sembrar trigo y cómo hacerlo?

Por Mariano Fava (*)

(*)Afortunadamente, en sectores de la provincia de La Pampa se han registrado algunos milímetros de lluvia un tanto exiguos, diez milímetros aproximadamente. Esto es más que suficiente para que quienes los recibieron aseguren toda el área que tengan sembrada con cereales de invierno, e incluso puedan plantearse aumentarla un poco más.

La distribución de estas lluvias parece haber sido en "parches". Todavía hay pronóstico vigente de precipitaciones hasta el próximo miércoles, por lo que siguen vivas las esperanzas de que finalmente la lluvia se generalice a toda La Pampa.

Quienes tengan la fortuna de recibir algo de lluvia al punto que les permita implantar cereales de invierno en esta fecha encontrarán en la columna de hoy algunos lineamientos básicos, para que luego de la mano de su ingeniero de confianza ajusten el paquete tecnológico más adecuado a la producción de un trigo tardío. Sembrar un trigo ciclo corto sobre el fin de la ventana de siembra dista mucho de lo que supone implantar una variedad de ciclo largo allá por fines de mayo o inicios de junio y esto hay que tenerlo muy en cuenta.

Los productores pampeanos están más habituados a emplear variedades de ciclo largo o intermedio. Realmente son muy pocos los productores que siembran trigos de ciclo corto, a tal punto que años como el actual, donde la necesidad de variedades cortas es impuesta por la dinámica de las precipitaciones, se hace complicado conseguir semilla.

La ventana de siembra de la zona triguera a la que pertenece toda La Pampa es denominada como "zona quinta sur". Tiene como fecha teórica de final de siembra el diez de agosto. Para quienes piensen en sembrar ahora algún cultivo de invierno, debemos decirles que las posibilidades se limitan a:

1.Avena.

2.Cebada cervecera con destino a venta de grano para forraje.

3.Trigo ciclo corto.

Como el título de esta columna lo anticipa, nos vamos a centrar en la tecnología de producción de trigos ciclo corto. Es fundamental entender que estas variedades son las más adecuadas para siembras tardías y confiar en las mismas.

En general estas tienen muy baja capacidad de macollaje comparadas con los trigos intermedios o largos, por lo que la densidad de siembra sube de manera exponencial. No es raro determinar densidades de siembra de entre ciento cuarenta a ciento cincuenta kilos por hectárea de semilla para lograr entre trescientas veinte y trescientos sesenta plantas por metro cuadrado. Si bien esto va a depender del peso de mil semillas y del valor cultural de la semilla (pureza y poder germinativo).

No se puede especular con el macollaje en estas variedades para asegurarnos partir con muy buen número de plantas, ya que en el mejor de los casos podemos aspirar a 0,5 macollo vivo por semilla implantada.

Luego de esto y no menos importante, hay que conocer y evaluar la curva de crecimiento del cultivo. Por ser una variedad rápida, tiene una curva de acumulación de materia seca explosiva, por ello es fundamental contar con muy buen nivel nutricional desde el arranque, ya que no tiene tiempo la planta de desarrollar un sistema radicular grande y usar el tiempo del invierno a su favor para ir explicando y captando nutrientes de una mayor superficie edáfica. Es por ello que si no tenemos un cultivo bien nutrido va a generar muy poco rendimiento.

Finalmente, el otro aspecto diferencial de estas variedades se concentra en el control de malezas. En efecto, la ventana de aplicación de herbicidas hormonales puede llegar a ser tan estrecha como una semana a diez días, por lo cual hay que estar muy arriba del monitoreo de malezas y mirar al microscopio el meristema en caso de duda.

Estas tres recomendaciones antes dichas de densidad de siembra, nutrición y ventana de aplicación de herbicidas hormonales son los errores más comunes en los que incurren los productores y por lo cual estas variedades de trigo cortas están poco difundidas y sufren de "mala prensa".

Fuera de ello, lo demás son todas ventajas, ya que se cosechan incluso antes que un trigo ciclo largo favoreciendo las siembras de segunda. En general dejan poco rastrojo, facilitando la implantación de cultivos.

Si se les aplica un buen paquete tecnológico expresan una capacidad de rendimiento superior que las variedades más largas, y finalmente en suelos profundos dejan humedad en el segundo metro de perfil para los cultivos de segunda, ya que el sistema radicular de estas variedades rara vez supera los cien centímetros.

En resumen, diremos que quienes quieran arriesgar sembrando un poco más de área de trigo, sobre todo si tuvieron la fortuna de recibir algo de lluvia, están a tiempo de hacerlo, pero deben tener en cuenta los conceptos macro antes vertidos en esta columna para poder ser exitosos.

(*) Ingeniero Agrónomo -Posgrado en Agronegocios y Alimentos- @MARIANOFAVALP

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