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Cómo mejorar la velocidad del WiFi en casa: tres trucos que harán la diferencia

Ubicar el router en un punto central y elevado mejora la cobertura
Ubicar el router en un punto central y elevado mejora la cobertura.
Si el WiFi va lento o se corta seguido, lo primero es determinar si el problema es de cobertura o capacidad.

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EL DIARIO digital

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Tener buen WiFi en casa no depende solo del plan contratado. La velocidad real que llega a cada habitación puede caer por la ubicación del router, la interferencia de otros equipos y la congestión cuando varios dispositivos usan la red al mismo tiempo.

Con tres ajustes puntuales y sin gastar demasiado es posible notar una mejora inmediata en estabilidad y rendimiento.

Si la conexión inalámbrica es lenta o se corta con frecuencia, el primer paso es identificar si el problema es de cobertura (señal débil en ciertos ambientes) o de capacidad (muchos equipos conectados, saturación de la banda o mala configuración).

En la práctica, casi siempre conviven ambos factores: el router está mal ubicado y, además, la red opera en una banda congestionada o con firmware desactualizado.

Esta guía reúne tres trucos concretos que suelen marcar la diferencia, incluso en hogares con múltiples usuarios, videollamadas y streaming simultáneo.

Reubicar el router: más alto, más al centro y con menos obstáculos

El cambio más subestimado —y uno de los más efectivos— es mover el router. La señal WiFi se degrada cuando atraviesa paredes, puertas, muebles voluminosos y superficies metálicas.

Por eso, colocar el equipo en una esquina, dentro de un mueble o detrás del televisor suele traducirse en "zonas muertas" y caídas de velocidad.

La regla práctica es simple: el router debe quedar lo más centrado posible respecto de los ambientes donde se usa Internet, y en una posición elevada (por ejemplo, sobre un estante). A menor cantidad de obstáculos, mejor.

Si el equipo tiene antenas externas, conviene probar una disposición mixta: una antena vertical y otra horizontal. Ese ajuste ayuda a mejorar el alcance para dispositivos ubicados en diferentes orientaciones (por ejemplo, un televisor fijo y un teléfono que se usa en movimiento).

Cambiar de banda (y reducir interferencias): 5 GHz o 6 GHz cuando sea posible

Muchos hogares siguen conectados casi por inercia a la red de 2,4 GHz. Esa banda tiene una ventaja: llega más lejos. Pero también suele estar más congestionada, porque la usan muchos dispositivos (propios y de vecinos) y es más propensa a interferencias.

Si tu router es de doble banda o triple banda, el segundo truco es priorizar la conexión a 5 GHz o 6 GHz cuando estés relativamente cerca del router. En condiciones normales, esas bandas ofrecen más velocidad y menos interferencia, aunque con menor alcance que 2,4 GHz.

En la práctica, el mejor esquema suele ser híbrido: 5/6 GHz para trabajo, streaming y consolas cerca del router; 2,4 GHz para equipos más lejos o ambientes donde la señal de 5/6 GHz llega débil.

Actualizar el firmware y ordenar el tráfico: seguridad, QoS y equipos más nuevos

El tercer truco combina mantenimiento y configuración: actualizar el firmware del router y ajustar el manejo del tráfico.

Los fabricantes publican actualizaciones que mejoran rendimiento y seguridad, y no tenerlas al día puede implicar desde inestabilidad hasta un peor manejo de múltiples conexiones.

En paralelo, conviene asegurar la red con una contraseña robusta y, si está disponible, cifrado WPA3.

Una red insegura no solo es un problema de privacidad: también puede convertirse en una vía de consumo de ancho de banda por accesos no autorizados, con impacto directo en la velocidad percibida.

Otro ajuste que suele "salvar" videollamadas y partidas online es la calidad de servicio (QoS), una función presente en muchos routers que permite priorizar ciertos usos (por ejemplo, videoconferencias o juegos) por sobre descargas o actualizaciones.

No aumenta mágicamente la velocidad contratada, pero sí mejora la experiencia cuando hay competencia por el ancho de banda.

En cualquier caso, una buena práctica final es medir: hacer un test de velocidad cerca del router y luego repetirlo en los ambientes problemáticos. Esa comparación permite saber si el problema principal era cobertura, congestión o una combinación de ambas.

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