La Fiscalía acusó a los detenidos por “homicidio criminis causa” y, alternativamente, por “homicidio en ocasión de robo”. En la investigación no se pudo establecer si existió o no un entregador.

General Pico (Agencia) - Los fiscales Verónica Campo y Guillermo Komarofky presentaron el pasado jueves la acusación contra Ezequiel Lara y Alexis Velázquez, los dos hombres imputados por el homicidio del odontólogo Samuel Prodolliet, ocurrido el pasado 14 de marzo. Ahora se espera una presentación similar de la Querella y luego se designará el Tribunal Colegiado y la fecha del juicio oral y público, que se estima será el año que viene.

La Fiscalía acusó a los detenidos por “homicidio criminis causa” y, alternativamente, por “homicidio en ocasión de robo”. De confirmarse la primera figura, la pena es prisión perpetua, mientras que en el caso del “homicidio en ocasión de robo”, la escala va de 8 a 25 años. Para los investigadores, los dos hombres tienen la misma responsabilidad, por lo que esperan idéntica condena para ambos.

Con el Tribunal a designar, el resto de las partes se componen por la Querella que representa a la familia a través del abogado Mariano Sánchez, mientras que los acusados serán defendidos por Mauro Fernández (Lara) y Alejandro Caram (Velázquez).

En diálogo con El Diario, la fiscala Verónica Campo resumió sobre el hecho que “estas dos personas llegaron caminando, desde el barrio Malvinas al domicilio de Prodolliet, ingresaron al consultorio en construcción y de ahí saltaron un tapial para acceder al patio, forzaron una ventana y ahí ingresaron. Primero revisaron la planta baja y luego subieron, uno de ellos fue hacia la habitación de la menor que estaba durmiendo y el otro hacia la habitación del matrimonio, que también dormía”.

Y agregó: “En ese momento se despertó Prodolliet y se trenzó en lucha con uno de ellos, mientras que el otro en el pasillo se chocó con la menor de edad y la lleva hasta el dormitorio del matrimonio, donde les pide el dinero y tiene también un intercambio de golpes con Prodolliet, que en un momento cae muerto al piso, y los dos hombres se van por el mismo camino”.

El odontólogo murió por las varias puñaladas que recibió, aunque la fiscala prefirió no adelantar detalles sobre la participación de cada uno, hasta ventilar todo el material probatorio en el debate.

Figuras

La Fiscalía apunta al máximo de la pena aplicable con el “criminis causa”, pero presenta también la acusación por “homicidio en ocasión de robo”. Con relación a dicha estrategia, la fiscala Campo explicó que “el criminis causa tiene varios supuestos, uno es matar para procurar impunidad, pero hay otro que dice ‘por no haber podido lograr el fin pretendido’, y como ellos piden el dinero y la víctima no se los da, nosotros sostenemos que lo matan de bronca porque no consiguen el fin que era desapoderarlo del dinero”.

Y ratificó: “Nosotros vamos por ese supuesto y vamos también por el de ‘procurar impunidad’, porque más allá que haya dos testigos que quedaron vivos, lo cierto es que ellos se van del lugar y se llevan los teléfonos celulares, y no se los llevan con el fin de apropiárselos, porque de hecho los tiran cuando se van del lugar, uno en un estanque que hay en la casa y otro a 100 metros. Lo que nosotros sostenemos es que ellos se llevan los teléfonos para procurar impunidad, para que la familia no pueda llamar a la Policía y así poder escapar”.

Para agregar luego que “alternativamente, sostenemos la figura del ‘homicidio en ocasión de robo’, por las dudas que no podamos sostener el ‘criminis causa’, que los jueces nos habiliten el ‘homicidio en ocasión de robo’”

Entregador

El desarrollo de la investigación no pudo establecer si existió o no un entregador. Si bien alguien pudo haber entregado un dato sobre el dinero que manejaba en efectivo la familia, y eventualmente cómo acceder a la propiedad, también pudo haberse concretado el delito sin colaboración de un tercero.

La fiscala observó en tal sentido que “tampoco necesitaron mucha inteligencia para este hecho, había una obra en construcción pegada a la familia de los damnificados, que como la mayoría de las obras todos los viernes pagaban el avance de esa obra. Alguien puede haber mostrado o facilitado la forma de ingresar por atrás, porque la parte trasera de la casa -el patio- es muy vulnerable, hay un tapial bajito con el terreno de al lado más alto. También podrían haber ingresado a robar a la obra y haber visto cómo se accedía a la casa, pero no pudimos determinar, si hubo un datero, quién fue”.