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EL DIARIO digital
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El gobierno de Donald Trump defendió el derecho de los jugadores de la Selección argentina a exhibir la bandera con la inscripción "Las Malvinas son argentinas" después del triunfo ante Inglaterra y rechazó el planteo de que debían quedar afuera de la final del Mundial 2026.
Andrew Giuliani, director ejecutivo del grupo de trabajo de la Casa Blanca para la organización de la Copa del Mundo en EEUU, apeló a la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense, que protege la libertad de expresión.
"En cuanto a la posibilidad y la oportunidad de hacer esas expresiones, tienen la libertad de hacerlo en Estados Unidos", afirmó durante una conferencia de prensa en el Foreign Press Center del Departamento de Estado, en Nueva York.
La definición surgió ante una pregunta de Rob Harris, periodista de la cadena británica Sky News, quien cuestionó que los futbolistas argentinos hubieran utilizado un estadio mundialista para reclamar la soberanía sobre las islas Malvinas.
El cronista también preguntó si los jugadores que "politizaron" el partido debían ser sancionados y excluidos de la final contra España.
-¿Estuvieron equivocados los jugadores argentinos al utilizar un estadio del Mundial para reclamar la soberanía de las islas Malvinas? ¿Deberían ser suspendidos para la final?
-Creemos en los derechos que otorga nuestra Primera Enmienda aquí, en Estados Unidos -respondió Giuliani-. Tienen la posibilidad de hacer esas declaraciones en Estados Unidos.
El funcionario no cuestionó el mensaje ni respaldó un castigo. Por el contrario, desvió luego la respuesta hacia la remontada argentina ante Inglaterra y elogió la actuación de Lionel Messi.
"Messi es uno de los mejores de todos los tiempos", sostuvo Giuliani, quien comparó la influencia del capitán argentino en el partido con la que ejercía Michael Jordan en sus años en la NBA.
El episodio ocurrió después de la victoria por 2-1 ante Inglaterra en Atlanta, que clasificó a la Selección argentina para la final del domingo contra España.
Durante los festejos con los hinchas, Giovani Lo Celso y Lisandro Martínez desplegaron sobre el campo una bandera con la frase "Las Malvinas son argentinas".
La imagen provocó críticas en el Reino Unido y abrió un debate sobre la posible aplicación del reglamento disciplinario de la FIFA, que restringe la exhibición de mensajes políticos o provocativos dentro de los estadios.
Antes de la semifinal, las autoridades argentinas habían advertido que no se permitiría el ingreso de banderas, remeras o carteles con referencias a las islas Malvinas o a la guerra de 1982.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había explicado que la prohibición respondía a las normas de la FIFA sobre elementos con contenido político, racial o considerado provocativo.
Según la información difundida después del encuentro, la Comisión Disciplinaria de la FIFA comenzó a revisar los informes oficiales del partido para evaluar las circunstancias del episodio.
Ese procedimiento no supone por sí mismo una sanción contra los jugadores ni contra la Asociación del Fútbol Argentino.
El gobierno británico también respondió a la bandera. "Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las Malvinas definitivamente sí lo son", afirmó un vocero de Downing Street, citado por Sky News.
El portavoz sostuvo que la posición del Reino Unido sobre el archipiélago "no cambió" y definió como "inquebrantable" el compromiso británico con los habitantes de las islas.
Frente a las críticas y al pedido de sanciones, Giuliani colocó la discusión en el terreno de las libertades constitucionales de EEUU y evitó pronunciarse sobre una eventual decisión de la FIFA.
Giuliani también dedicó varios elogios a la actuación de Messi ante Inglaterra. Destacó su intervención en los dos goles de la remontada y recordó la forma en que pidió la pelota antes de una de las jugadas decisivas.
El funcionario confirmó además que Trump asistirá a la final del domingo en Nueva Jersey y no descartó que el campeón reciba una invitación para visitar la Casa Blanca, aunque aclaró que la decisión dependerá del presidente estadounidense.