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EL DIARIO digital
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El escenario político nacional sumó un nuevo capítulo de máxima tensión que amenaza con romper la frágil alianza legislativa entre el oficialismo y sus socios principales. El bloque del PRO en la Cámara de Diputados tomó la decisión orgánica de ponerle un ultimátum definitivo al Gobierno: si no se desplaza a Manuel Adorni antes de la sesión especial convocada para el próximo martes 23 de junio, el partido amarillo habilitará con sus votos el avance parlamentario para obligarlo a rendir cuentas.
La determinación del macrismo surge como respuesta directa al escándalo judicial y mediático que rodea las recientes inconsistencias en las declaraciones patrimoniales del funcionario. El PRO, que hasta el momento venía actuando como un dique de contención para las iniciativas del Ejecutivo y un aliado clave en el recinto, resolvió marcar una frontera ética y política para resguardar su propia identidad de cara al electorado.
Según trascendió desde las oficinas del bloque, la intención de la cúpula partidaria no es confluir de manera directa en la estrategia del kirchnerismo y los bloques de izquierda, que buscan una interpelación inmediata en el recinto de sesiones. El movimiento del PRO será más quirúrgico pero igual de letal para las aspiraciones oficiales: avalar el emplazamiento a las comisiones de urgencia para que el jefe de Gabinete sea sometido a un riguroso examen sobre el origen de sus bienes.
Una alianza al borde del quiebre
En los pasillos del Congreso, los operadores del PRO dejaron en claro que el costo político de sostener a Adorni se volvió "inviable". Para la fuerza que conduce Macri, la permanencia del funcionario erosiona la credibilidad de todo el arco político que apoya el rumbo económico y expone al bloque a un desgaste innecesario en las vísperas de debates clave en el Congreso.
Desde el entorno del Ejecutivo, en tanto, el clima es de total hermetismo. El ultimátum del PRO deja al Presidente ante una encerrona compleja: ceder ante la presión de su principal aliado y entregar la cabeza de uno de sus hombres de máxima confianza, o sostenerlo a costa de sufrir una dura derrota legislativa que podría paralizar la agenda del Gobierno en la Cámara Baja de cara a la segunda mitad del año. La cuenta regresiva hacia el martes 23 ya comenzó y amenaza con reconfigurar el mapa de poder en el parlamento.