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EL DIARIO digital
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Los salarios registrados en la Argentina no logran encontrar un piso. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), los haberes de los trabajadores públicos y privados acumularon en marzo su séptimo mes consecutivo de caída real frente a la inflación. Mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de ese mes marcó un 3,4%, los salarios indexados apenas subieron un 3% en promedio, lo que consolida una pérdida del 4,67% del poder adquisitivo en el último septenio.
La dinámica interna del mes mostró comportamientos muy dispares entre el empleo público y el empleo privado, siendo este último el más castigado por la aceleración de los precios.
El más golpeado
El salario del sector privado registrado apenas se movió un 2,1% durante marzo. Al quedar más de un punto por detrás de la inflación del mes, los trabajadores de empresas privadas sufrieron una pérdida del poder adquisitivo del 1,28% en solo treinta días. Si se analiza el comportamiento a mediano plazo, este segmento arrastra una contracción real del 4,8% en los últimos siete meses.
## El empleo público: leve alivio mensual, pero mayor desplome histórico
A diferencia de lo ocurrido en el sector privado, el impulso de los haberes registrados en marzo llegó desde el sector estatal, que promedió un escalonamiento del 5%:
Salarios nacionales: Lideraron la suba con un avance del 5,8%.
Salarios provinciales: Registraron un incremento del 4,7%.
Gracias a estos acuerdos paritarios, el salario estatal logró ganarle temporalmente a la inflación de marzo con una recuperación del 1,61% real. Sin embargo, el alivio es puramente coyuntural: el empleo público acumula un rojo del 4,39% en los últimos siete meses.
Balance de la era Milei
La brecha se vuelve mucho más profunda cuando se evalúa el impacto acumulado desde el inicio de la actual gestión nacional.
El poder de compra de los salarios estatales arrastra un desplome del 17,03% real atenuado levemente por la suba de este mes, mientras que los trabajadores privados registrados pierden un 4,8% real, una caída que se explica enteramente por el comportamiento contractivo de los últimos siete meses.