Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
El mercado de la carne en Argentina atraviesa una realidad inédita. Por un lado, el consumidor doméstico enfrenta desde esta semana un nuevo salto del 10% en los precios, llevando el kilo de carne vacuna a un promedio de $14.000. Por otro, el sector agroexportador festeja un logro diplomático sin precedentes: la ampliación del cupo de exportación a Estados Unidos, que pasa de 20.000 a 100.000 toneladas anuales.
La suba del 10% se suma al encarecimiento del pollo (25% en enero), consolidando una tendencia de "inflación proteica" que aleja al asado de la mesa familiar. Según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA), la capacidad de compra de los hogares sigue erosionada y el consumo por habitante no logra recuperar los niveles de años anteriores.
Para los carniceros de barrio, la situación es crítica: el aumento de precios y la caída de ventas generan un combo que paraliza la actividad minorista, a pesar de los intentos oficiales por contener los índices alimentarios.
La vía norteamericana
En el plano macroeconómico, el canciller Pablo Quirno confirmó que la decisión firmada por Donald Trump permitirá un ingreso adicional de 800 millones de dólares. Este beneficio excepcional, enmarcado en el reciente acuerdo comercial bilateral, busca consolidar a la Argentina como un proveedor clave de carne de alta calidad para el mercado estadounidense.
Sin embargo, el anuncio no está exento de polémicas:
Riesgo de importación: Algunos sectores del campo advierten que el acuerdo podría facilitar el ingreso de carne estadounidense sin aranceles al mercado local, generando una competencia que consideran "peligrosa" para los productores nacionales.
Tensión de precios: Especialistas señalan que priorizar la salida de cortes premium al exterior suele presionar al alza los precios internos, profundizando el desequilibrio entre la demanda internacional y la mesa de los argentinos.
El desafío del equilibrio
Con China consolidada como el principal socio comercial y Estados Unidos abriendo sus puertas de par en par, el Gobierno apuesta a las divisas para estabilizar la economía. El interrogante que queda flotando es cuánto tiempo podrá resistir el mercado interno niveles de precios que ya superan el poder adquisitivo del trabajador promedio.