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EL DIARIO digital
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Unos 2200 efectivos de las Fuerzas Armadas solicitaron la baja en lo que va del año, en un escenario marcado por la crisis económica y los salarios por debajo de la línea de pobreza. La Armada es la fuerza más afectada, con un registro de 234 oficiales y suboficiales que dejaron el servicio hasta julio, un hecho sin antecedentes en años recientes.
El ministro de Defensa, Luis Petri, convocó en las últimas horas a una reunión con el almirantazgo para analizar el impacto de la ola de renuncias, que podría duplicarse hacia fin de año. La situación golpea especialmente a los cuadros medios, quienes señalan que la falta de perspectivas de ascenso y los bajos sueldos se convirtieron en factores determinantes.
Escala salarial oficial
De acuerdo con la resolución 63/25 publicada en el Boletín Oficial, los haberes mensuales hasta fin de año establecen montos que van desde $2.716.506 para un teniente general, almirante o brigadier general, hasta $590.214 para un voluntario de segunda o marinero de segunda.
Entre los principales rangos, los sueldos fijados son los siguientes:
Capitán de navío / Coronel / Comodoro: $1.933.279
Teniente de navío / Capitán: $1.096.752
Alférez / Guardiamarina / Subteniente: $796.487
Cabo: $700.201
Marinero de segunda: $590.214
La crítica más extendida dentro de la fuerza apunta a que un marinero con sueldo inicial gana menos que lo que puede percibir un remisero o chofer de aplicaciones en una semana de trabajo.
Crisis extendida en las tres fuerzas
El Ejército y la Fuerza Aérea también registran bajas significativas: hasta junio se contabilizaron 257 oficiales en el primer caso y 193 en el segundo. En total, más de 2.200 efectivos dejaron la actividad en el primer semestre de 2025.
En provincias como Córdoba, varios oficiales optaron por incorporarse a la fuerza antinarcóticos provincial ante mejores condiciones salariales.
Consecuencias
Las bajas masivas afectan tanto a unidades de élite como a áreas críticas de investigación y de operación. Según fuentes castrenses, la pérdida de personal capacitado impacta directamente en la calidad de las capacidades de defensa y en la formación de nuevas generaciones de oficiales.
Los especialistas coinciden en que revertir el cuadro requerirá una fuerte inyección presupuestaria, mejores condiciones materiales y el tiempo necesario para preparar a nuevos efectivos en un escenario internacional cada vez más complejo.