La madrugada de aquel viernes cambió para siempre la historia del país con el desembarco de las fuerzas conjuntas que puso fin a 149 años de usurpación británica. Ejecutada por una dictadura en crisis que buscaba legitimidad ante el descontento social, la acción militar transformó un reclamo diplomático histórico en un conflicto bélico de 74 días que dejó 649 héroes custodiando el archipiélago y una herida abierta en la memoria colectiva nacional.












