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EL DIARIO digital
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En una jornada marcada por la urgencia institucional, el Perú tiene un nuevo mandatario. José María Balcázar Zelada juró este jueves como Presidente de la República, asumiendo la responsabilidad de conducir un gobierno de transición en medio de una profunda polarización política. Su elección se produjo tras la vacancia generada por la censura de José Jerí, obligando al Parlamento a definir un sucesor en tiempo récord.
Balcázar, representante de Lambayeque y miembro de la bancada Perú Bicentenario, obtuvo 64 votos en el hemiciclo, superando los 46 sufragios alcanzados por María del Carmen Alva. Con 81 años y una extensa trayectoria en el Poder Judicial, el flamante jefe de Estado llega al sillón de Pizarro con un perfil técnico y académico, sin antecedentes de sanciones ni sentencias en su historial.
Garantías de transición y estabilidad económica
En su primer discurso con la banda presidencial, Balcázar buscó llevar tranquilidad a los mercados y a la ciudadanía. Aseguró que su principal objetivo será organizar elecciones libres, transparentes y pacíficas.
"No llego con la idea de cambiar el rumbo", afirmó, garantizando la continuidad de la política económica actual. Para ello, anunció que mantendrá un diálogo fluido con el Banco Central de Reserva (BCR) y el Ministerio de Economía, aunque adelantó que buscará destrabar "deudas sociales" históricas, especialmente con el sector docente.
Seguridad: el foco en el "Tren de Aragua"
Uno de los puntos más firmes de su alocución fue el referido a la inseguridad ciudadana. Balcázar vinculó el accionar de bandas transnacionales como el "Tren de Aragua" con el terrorismo internacional y prometió una reforma profunda del Instituto Nacional Penitenciario (INPE).
"El crimen organizado ya no es tradicional", advirtió, señalando que convocará a los profesionales más capacitados para liderar el Ministerio del Interior. Además, el mandatario inició hoy mismo un proceso de evaluación del gabinete ministerial actual, aclarando que no descarta ratificar a aquellos funcionarios que estén cumpliendo con su labor.
Un llamado al diálogo parlamentario
Consciente de la fragilidad del equilibrio legislativo, el nuevo presidente hizo un llamado a la unidad: "Sin diálogo no hay nada". Balcázar se comprometió a mantener una comunicación constante con todas las fuerzas políticas del Congreso para asegurar que el período de transición culmine sin nuevos sobresaltos institucionales.