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EL DIARIO digital
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La amargura por el resultado final no logró empañar el sentimiento de gratitud. Minutos después de que concluyera la definición en Nueva Jersey, las calles de Santa Rosa volvieron a pintarse de celeste y blanco para rendirle homenaje a la Selección argentina por el subcampeonato obtenido en el Mundial 2026.

Como marca la tradición futbolera en la capital pampeana, el punto neurálgico de la convocatoria fue el monumento a San Martín. Familias enteras, grupos de jóvenes y vecinos de distintos barrios se volcaron a la plaza central para abrazarse, flamear banderas y festejar el recorrido de la Scaloneta, que batalló hasta el último minuto del tiempo suplementario.

A diferencia del silencio sepulcral que dominó los minutos posteriores al gol de España, el centro santarroseño recuperó rápidamente la mística futbolera. Las cornetas, los redoblantes y el sonar continuo de los bocinazos de los autos le dieron marco a una jornada donde el reconocimiento al plantel de Lionel Scaloni pesó más que la frustración de no haber alcanzado el bicampeonato.
En el repertorio de la hinchada pampeana, un cántico se impuso por encima del resto y retumbó con fuerza frente a la explanada del centro de la ciudad: "Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta es un inglés". El estribillo, entonado a puro salto por la multitud, funcionó como un recordatorio fresco de la crucial victoria sobre el conjunto británico en las instancias decisivas del torneo, un triunfo que había depositado a la Argentina en una nueva final del mundo.
Entre cánticos, fotos y banderas colgadas de las luminarias de la plaza, Santa Rosa despidió otra gesta mundialista con el orgullo intacto y la certeza de que este equipo volvió a dejarlo todo en la cancha.
