La Pampa

Murió Héctor Bergonzi, una voz fundamental de la historia del tango pampeano

El reconocido cantor popular falleció este martes a los 85 años en Santa Rosa. Compaginó durante décadas su trabajo en Vialidad Provincial con los escenarios. Dejó una huella imborrable desde su debut en 1964 con la mítica orquesta de José Cambareri.

Escuchá esta nota

EL DIARIO digital

minutos

El tango de la provincia se quedó sin una de sus voces más queridas y respetadas. Osvaldo Héctor Bergonzi falleció este martes a las 14:00 horas a los 85 años, dejando un vacío profundo en la bohemia y la cultura de Santa Rosa, ciudad que lo adoptó como uno de sus vecinos más ilustres y donde se convirtió en un sinónimo absoluto de la música ciudadana.

Con su clásica cabellera blanca, su sonrisa franca y el saludo afectuoso que repetía a cada paso por las calles de la capital, Bergonzi fue el arquetipo del artista popular: aquel que debió compartir las luces del escenario con el duro oficio de ganarse la vida. Trabajó durante décadas en la Dirección Provincial de Vialidad, una tarea que muchas veces le exigía un sacrificio enorme. "Había días en que iba a trabajar a Casa de Gobierno directamente del viaje, sin pasar por mi casa... con el traje puesto de la actuación de la noche anterior", recordaba sobre aquellas épocas de giras interminables.

Nacido en Junín, Buenos Aires, en el seno de una familia numerosa y con un temprano berretín por la música, Bergonzi llegó a Santa Rosa de joven gracias a su hermano Ismael. Su ingreso definitivo a la historia grande de la música pampeana se produjo en 1964, cuando debutó como cantor en la célebre orquesta de José Cambareri en un baile del Club Sarmiento.

Fueron años intensos de recorrer las rutas pampeanas a bordo de una vieja e improvisada Estanciera IKA para animar las fiestas de cada pueblo, en una época donde los bailes populares eran la atracción central de la provincia. De aquellos años atesoraba anécdotas memorables, como la noche en que el "Negro" Roldán perdió sus zapatos de charol, pegados en la brea con la que don José intentaba tapar los agujeros del piso del vehículo.

Aunque formó su familia en Santa Rosa junto a sus hijos Mauro, Germán y Gabriel, y prefirió la estabilidad familiar antes que la aventura de probar suerte en la meca porteña, Héctor se dio grandes gustos a lo largo de su carrera. Llevó su voz a ciclos de Crónica TV, al auditorio Tita Merello de Radio Nacional, cantó en la carpa de La Pampa junto al Obelisco durante la gobernación de Néstor Ahuad y hasta despuntó el vicio de interpretar tangos durante sus vacaciones en Cuba y Brasil.

"El tango es la vida"

Defensor acérrimo del género, Bergonzi solía refutar a quienes tildaban al tango de "llorón". Para él, era un género incomparable porque "es el que tiene más poesía, y sus letras son la vida". Admirador absoluto de Carlos Gardel, Alberto Marino y la orquesta de Aníbal Troilo, el cantor local disfrutaba tanto de los grandes clásicos como de interpretar "Garganta con arena" o reversionar clásicos como "A mi manera".

También fue protagonista de momentos históricos de la ciudad, como aquella noche de febrero de 1987 en el ciclo "Música en la Plaza", cuando el entonces intendente Juan Carlos Tierno le pidió el micrófono para dar un discurso y se retiró bajo una estruendosa silbatina. Con rapidez y picardía criolla, Bergonzi retomó el micrófono y lanzó: "Nunca me aplaudieron tanto", transformando la tensión en una carcajada generalizada antes de seguir cantando.

Con su partida, Santa Rosa despide a un artista noble que alguna vez confesó que, aunque no había podido vivir de la música, el tango lo había "ayudado a vivir". Los acordes de su preferido "Tinta Roja" sonarán hoy más tristes en el arrabal pampeano que tanto lo quiso.

También te puede interesar...