Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
Un tenso conflicto escolar derivado de la ola de amenazas virtuales en colegios pampeanos encontró una resolución por vía judicial en los tribunales de General Pico. Una madre que había agredido verbalmente a directivos y funcionarios ministeriales evitó ir a juicio oral tras pedir disculpas públicas a las víctimas y recibir el beneficio de una suspensión del proceso a prueba, figura conocida como probation.
El fallo fue dictado por el juez contravencional Maximiliano Boga Doyhenard, tras una audiencia formal de la que participaron el fiscal Francisco Cuenca y el defensor oficial Alejandro Piñeiro. Los hechos imputados ocurrieron en el mes de abril, en un escenario de extrema sensibilidad comunitaria provocado por la aparición de pintadas anónimas en los baños de varios establecimientos que amenazaban con presuntos "tiroteos" si los alumnos asistían a clases.
El origen de los insultos
De acuerdo con la acusación fiscal, la mujer protagonizó dos incidentes en un mismo día en el establecimiento educativo. En el turno mañana ocasionó molestias y profirió insultos directos contra una profesora, dos directoras, un coordinador y un delegado del Ministerio de Educación.
Durante el turno tarde, la mujer regresó al colegio durante una reunión informativa convocada por las autoridades para llevar tranquilidad a los padres sobre los retos virales. Allí volvió a increpar de forma violenta al personal, al punto de que debió ser retirada del edificio por la policía.
Estas conductas fueron encuadradas en los artículos 91 y 92 del Código Contravencional de La Pampa bajo la figura de "perturbar el ejercicio de la función educativa".
Disculpas cara a cara
Durante la audiencia, el magistrado dispuso el ingreso al recinto de una de las directoras denunciantes para concretar el acto reparatorio. La imputada tomó la palabra, reconoció que tuvo "una reacción que no correspondía" y le pidió disculpas formales a la docente, quien las aceptó en representación de todo el cuerpo educativo afectado.
Al evaluar el acuerdo, el juez Boga Doyhenard ponderó positivamente el arrepentimiento:
"La disculpa ofrecida por la imputada ha sido compatible con la finalidad reparadora del instituto, fue genuina y satisfactoria para la víctima, dado que su sentido no fue simbólico sino reparador del conflicto", fundamentó el magistrado, contextualizando la reacción de la madre en medio de la conmoción generalizada por las amenazas de tiroteos.