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EL DIARIO digital
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El deterioro de la Ruta Nacional 152 ha sumado un nuevo capítulo que pone en jaque la seguridad de quienes transitan por el centro de la provincia. Bajo el nuevo esquema de gestión impulsado por el Gobierno nacional, el mantenimiento de las banquinas ha quedado virtualmente paralizado, dejando a la vista las falencias de la transición hacia el sistema privatizado.
Pastizales altos, falta de desmalezado y una ausencia total de trabajos preventivos definen actualmente el panorama del corredor nacional. La situación, que se arrastra desde hace más de un año, se agravó en las últimas semanas tras el fracaso del plan de contingencia diseñado por Vialidad Nacional.
Maquinaria "tirada" y licitación fallida
La prueba más elocuente del abandono se encuentra en el predio del Vivero Provincial de General Acha. Allí, según detalló el portal Noticias del Sur, un tractor y una desmalezadora de Vialidad Nacional permanecen parados desde hace más de un mes por roturas y pinchaduras de neumáticos.
Tras un largo periodo de inacción, Nación avanzó con una licitación privada para que un particular retomara las tareas utilizando maquinaria del organismo oficial.
El esquema ni siquiera logró completar el primer tramo entre General Acha y Padre Buodo. Las máquinas sufrieron desperfectos técnicos y quedaron fuera de servicio, sin que hasta el momento se hayan reparado o reemplazado.
Históricamente, el mantenimiento de este sector estaba a cargo de los municipios locales mediante convenios con Vialidad Nacional. En el caso de General Acha, la comuna garantizaba la transitabilidad y el corte de pasto en el tramo clave entre Padre Buodo y el cruce de El Carancho.
Con la llegada de la nueva gestión nacional, este sistema fue eliminado bajo la premisa de ganar eficiencia mediante la tercerización. Sin embargo, el resultado actual es el opuesto: el desarme del sistema anterior no ha sido reemplazado por una estructura operativa, dejando a los usuarios de la ruta en una situación de mayor vulnerabilidad.
Esta falta de mantenimiento no es solo una cuestión estética. En una ruta con alto flujo vehicular como la 152, la visibilidad es un factor determinante para evitar siniestros. Los pastizales altos dificultan la visión de señales de tránsito y la detección de animales silvestres o ganado suelto.
Además, el mal estado de las banquinas impide que los conductores puedan realizar maniobras de escape o detenerse de forma segura ante una eventualidad mecánica.
Mientras el tractor oficial continúa juntando herrumbre en el vivero achense, los usuarios de la ruta 152 siguen pagando los costos de un sistema que, hasta ahora, solo ha ofrecido menos respuestas y mayores riesgos.