La Pampa

Cielo gris, aulas vacías: la insólita suspensión de clases por una tormenta que no fue

El absurdo de la medida reaviva el debate sobre la educación
El absurdo de la medida reaviva el debate sobre la educación.
Bajo un cielo encapotado que no pasó de la amenaza, el Ministerio de Educación canceló el turno tarde por un alerta meteorológico que nunca se concretó. La (mala) influencia de los "gurúes" de redes sociales y los micrófonos irresponsables.

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EL DIARIO digital

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Santa Rosa vivió este miércoles lo que podría llamarse, irónicamente, una jornada de "clima preventivo". Aunque las nubes estuvieron presentes y el cielo mantuvo un tono grisáceo durante toda la tarde, el supuesto fenómeno meteorológico extremo que motivó la suspensión de clases brilló por su ausencia.

¿Cuándo una tormenta se hizo sentir por su intensa lluvia en La Pampa un mes de mayo? Quizás haya que buscar mucho tiempo atrás pero ni así se encuentre un antecedente. Otro detalle: la probabilidad del SMN nunca llegó al 70/100%.

La decisión administrativa se tomó sobre la base de las posibilidades y no de las certezas, dejando a miles de alumnos sin su jornada escolar por una lluvia que jamás llegó a mojar el asfalto.

El absurdo de la medida reaviva el debate sobre la educación. Pareciera que los "meteorólogos de teclado" —esos que interpretan mapas del SMN como si fueran profecías— y los micrófonos que buscan el escándalo antes que el valor de la información, tienen más peso que los propios planes de estudio.

A este paso, la comunidad educativa empieza a preguntarse qué otros hitos de la naturaleza pampeana ameritarán el cese de actividades. Siguiendo el criterio de hoy, no sería descabellado esperar suspensiones por: aparición de un "terito" agresivo en el patio del colegio, vuelo rasante de una bandada de loros que supere los 40 decibeles; viento pampeano superior a los 15 km/h, capaz de despeinar a un preceptor; caída excesiva de hojas de caldén que obstruyan la visión del horizonte, o quizas obvias heladas matinales durante el invierno.

La realidad es que, mientras el cielo santarroseño se mantuvo en un aburrido gris estable, lo único que cayó fue el sentido común. La pérdida de un día de clases por "posibilidades" sienta un precedente peligroso donde la educación se vuelve optativa frente a cualquier interpretación febril de las redes sociales o de los micrófonos irresponsables.

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