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El intendente de Metileo quiere mandar a General Pico a los estudiantes que reclaman

Noemí Silva dio a conocer la respuesta de las autoridades
Noemí Silva dio a conocer la respuesta de las autoridades.
La madre se mostró indignada. "Con los chicos no se puede jugar; ellos ya tienen su vida en Metileo y no quieren irse", expresó.

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EL DIARIO digital

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General Pico (Agencia) – Tras hacerse público el reclamo de la madre de tres niños que viven en un asentamiento y a quienes el municipio de Metileo les quitó el transporte escolar, el intendente Carlos Marchisio redobló la apuesta y, ahora, busca sacar a los menores de la escuela de la localidad para ubicarlos en un establecimiento educativo de General Pico, denunció la mujer.

Lo que comenzó como un reclamo por el transporte escolar ha derivado en una disputa que pone en jaque la identidad y el sentido de pertenencia de tres hermanos menores. Noemí Silva, tras una nueva comunicación con la asistente social del municipio de Metileo, recibió una propuesta que, lejos de llevar tranquilidad, profundizó la angustia: la posibilidad de trasladar la escolaridad de sus hijos a General Pico.

La respuesta oficial que dio a conocer la vecina parece ignorar que la escuela no es solo un edificio, sino un tejido de vínculos. Para los hijos de Noemí, Metileo es el lugar donde construyeron su cotidianeidad, sus afectos y su seguridad.

La propuesta de las autoridades de enviarlos a General Pico surge de una confusa zona gris entre jurisdicciones. Mientras en Pico sostienen que la familia pertenece a Metileo, desde esta última localidad intentan derivarlos hacia la ciudad vecina, dejando a los niños en un limbo burocrático.

Según contó la mujer, el impacto emocional fue inmediato y desgarrador. La hija mayor de Noemí, quien cursa el primer año del secundario, se quebró al conocer la intención de las autoridades de arrancarla de su entorno. Ante la falta de empatía estatal, la madre fue contundente sobre la postura de sus hijos: "Ellos no quieren cambiarse; están bien en su escuela, tienen a sus compañeros y sus amistades ahí". El sentido de pertenencia es tan fuerte que la adolescente llegó a manifestar que preferiría caminar los kilómetros necesarios antes que perder su lugar en el aula.

Noemí no oculta su malestar ante un sistema que prioriza los expedientes sobre las personas. Denuncia que el intendente nunca se comunicó de forma directa y que toda la gestión se delega en intermediarios que no ofrecen soluciones de fondo. "No siento que haya empatía. Estoy muy indignada con todo esto", señaló Silva, remarcando la contradicción de una "combi" que pasa por la puerta de su casa con lugares vacíos pero que, por razones administrativas, se les niega o se les condiciona.

Cabe remarcar también que la información que recibió la madre fue transmitida por una asistente social que, como lo hizo en su momento el intendente Marchisio, carga la responsabilidad de las decisiones al Ministerio de Educación, aunque nadie de dicha cartera mantuvo contacto con la mujer.

La determinación de la madre es inquebrantable frente a lo que considera una injusticia que vulnera el derecho a la educación y la estabilidad emocional de los menores. El conflicto sigue abierto, exponiendo una falta de coordinación institucional que termina castigando a quienes debería proteger. Ante la presión para el traslado, Noemí cerró con una advertencia tajante: "Con los chicos no se puede jugar; ellos ya tienen su vida en Metileo y no quieren irse".

Sin respuestas claras, la familia se prepara para resistir un desarraigo forzado, mientras la incertidumbre sigue marcando el ritmo de sus días.

Foto: En Boca de Todos.

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