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Transitorias a Ros: "Sentí que la decisión ya estaba tomada y que mi palabra no valía"

La víctima de Eduardo Chino Ros relató que el pedido de salidas transitorias reabrió una herida
La víctima de Eduardo "Chino" Ros relató que el pedido de salidas transitorias reabrió una herida
La víctima cuestionó la decisión judicial de otorgar salidas transitorias al Chino Ros, denunció falta de empatía y advirtió sobre el temor que le genera la posible liberación del condenado.

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EL DIARIO digital

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A catorce años del hecho, la víctima de Eduardo "Chino" Ros relató que el pedido de salidas transitorias reabrió una herida que nunca cerró y volvió a instalar el miedo. Criticó el accionar de la Justicia por no considerar su testimonio, denunció haber sido expuesta durante la audiencia y reclamó que se revise la resolución con perspectiva de género.

Además, sostuvo que no tiene garantías de que el condenado no vuelva a fugarse ni de que no cuente con apoyos externos. Virgina rompió el silencio, durante una entrevista de CPEtv, después de la decisión judicial de otorgarle salidas al condenado por abuso sexual.

"La verdad, para mí fue como por volver a abrir una herida, una herida que nunca terminó de cerrar. Tanto yo como mi familia sentimos una angustia y un dolor muy profundo, porque todo esto implica revivir todo lo que ya pasó hace tantos años, hace catorce años", dijo la joven.

"No me lo esperaba, no esperaba que él pidiera esta salida, que yo, sinceramente, con mi familia esperábamos que no se las concedieran, porque su conducta fue de una persona que se profugó de la justicia. Bueno, eso demuestra que no es una persona que se pueda volver a confiar, no es una persona capaz de cumplir con las reglas que se le impongan, ni en la sociedad ni en la justicia"

"Solo diez meses estuvo acá en La Pampa", señaló.

—¿Y tienen miedo de que vuelva a fugarse? -le preguntaron.

—Sí, mirá, yo tengo miedo porque puede ser una posibilidad. Con su conducta, él demuestra que no es una persona confiable, no es una persona que cumple con las reglas que se le imponen. Yo tengo miedo de, no sé, de cruzármelo, también, no solamente eso, tengo miedo de su familia, de sus amigos, porque sus allegados en las redes sociales, por los comentarios que tienen en las redes sociales, que perturban y agreden mi tranquilidad.

—¿Qué están pidiendo vos y tu familia?

—Esperamos que la jueza revea la decisión, que tenga en cuenta mi opinión, porque en la audiencia yo lo que sentí fue eso: me sentí ignorada, sentí que fue una decisión que ya había tomado de antemano, no sentí que mi opinión valiera ahí.

Y también que actúe con perspectiva de género, empatía, que no tuvo, tuvo cero empatía, cero sensibilidad hacia nosotras las víctimas. Sentimos eso: no solamente que nos invisibilizaron, sino que ni siquiera nos reconocían como víctima primaria, víctima secundaria, ni siquiera nos decían por nuestros nombres.

No sabían, ni la jueza ni la abogada defensora sabían en dónde residíamos, no sabían de que yo estaba viviendo acá en Santa Rosa. Dijeron que yo todavía estaba viviendo en Córdoba, a lo que yo le dije: mirá, yo estoy viviendo acá en Santa Rosa hace más de un año y medio. Y ahí la jueza me expuso porque pidió que dijera mi dirección actual enfrente del condenado.

Y yo como que me sorprendió lo que me estaba pidiendo, por supuesto, me negué a dársela. Por eso mi abogado va a pedir la impugnación de la resolución.

—En algún momento hablaste de connivencia política, policial. ¿Creés que sigue habiendo eso?

—Sí, mirá, a mí, con cómo se maneja la justicia y cómo se manejó, con la experiencia que tuve, a mí no me asegura nada, de que nada ni nadie, de que no tenga contacto, de que no tenga ayuda.

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