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EL DIARIO digital
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José vive una rutina que califica como "horrible": ante la falta de un empleo estable y la imposibilidad de generar ingresos, su única opción para que su familia no muera de hambre es revolver la basura en busca de alimentos. Sin embargo, la precariedad de lo que encuentran en los desechos ya encendió las alarmas: su padre permaneció cuatro días intoxicado tras consumir restos de comida en mal estado.
El relato de José establece una comparación dolorosa entre la vida cotidiana de cualquier niño y la de sus hijos. Mientras para muchos el desayuno es un acto natural y nutritivo, para su familia es una lucha por la higiene y la supervivencia.
"Mis hijos desayunan a veces un té con facturas o pan de la basura, que nosotros mismos encontramos y limpiamos", relató con angustia José en un mensaje a LU 100. "Es muy triste no poder darle a un hijo lo que otros padres pueden dar", agregó.
José describe su situación como un estado de humillación constante al que se ve empujado por la falta de oportunidades laborales. "He terminado en un cesto de basura con mis hijos y es algo horrible comer lo que a otra familia le sobra", confesó.
El hombre contó que, por consumir los alimentos sacados de la basura, "mi padre estuvo intoxicado cuatro días"
"Solo les pido que me ayuden en lo que esté a su alcance para que mis hijos dejen de comer de la basura... no puedo más", completó en un pedido desesperado. Y remarcó que su único objetivo es lograr una ayuda que le permita salir de esa situación y ofrecerles a sus hijos una alimentación digna y segura. En su llamado a la solidaridad, José dejó su número de teléfono para quienes quieran y puedan colaborar: 2974 - 283674
La situación requiere también una intervención urgente de las áreas de Desarrollo Social para garantizar, al menos, la seguridad alimentaria de los menores y brindar herramientas de inserción laboral que permitan a este padre recuperar la dignidad del sustento diario.