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EL DIARIO digital
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La crisis del consumo interno en Santa Rosa ya no es una amenaza, sino una realidad que se traduce en telegramas de despido. Lo que comenzó como un ajuste "por goteo" en el recientemente inaugurado Maxi Carrefour, se ha extendido ahora como un incendio al resto de las grandes cadenas: La Anónima y ChangoMás.
El secretario General del Centro de Empleados de Comercio (CEC), Rodrigo Genoni, reveló un panorama sombrío. Según el dirigente, el ajuste en el sector es feroz porque las empresas, ante la imposibilidad de recortar impuestos o costos de mercadería, "terminan ajustando por los trabajadores".
La Anónima
La situación de la cadena de la familia Braun es alarmante. Según balances oficiales citados por el gremio, las unidades vendidas en Santa Rosa (desde leche hasta carne) se desplomaron un 25%. Esta retracción obligó a la empresa a reducir 56 puestos de trabajo entre enero de 2024 y fines de 2025. A esto se suma un problema financiero nacional: la morosidad de su tarjeta de crédito propia se multiplicó por siete, pasando de 2.000 a 17.000 millones de pesos.
ChangoMás
La cadena ChangoMás también se sumó a la ola de recortes. En las últimas horas, Genoni confirmó el despido de dos empleados en la sucursal local y advirtió que la empresa empezó a desvincular personal jerárquico para reducir costos operativos. "Da mucha bronca, es un ingreso menos en la familia", lamentó el dirigente, quien incluso anticipó que, de mantenerse este escenario, "podría producirse el cierre de una sucursal" de las grandes cadenas en la ciudad.
Carrefour
El caso del Maxi Carrefour sigue siendo el más paradójico. Inaugurado hace apenas dos meses con la promesa de "100 puestos genuinos" y el aval explícito de Genoni en la foto del anuncio, hoy la planta está siendo desmantelada. El gremio ahora reconoce que la estructura de 117 empleados estaba "sobredimensionada" para el mercado local y estima que la dotación final quedará reducida a casi la mitad (60 o 65 personas).
La combinación de una reforma laboral que permite despidos sin indemnización durante el periodo de prueba y un mercado saturado ha convertido lo que se presentó como un "bálsamo económico" en una trampa de precarización.