Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
La incertidumbre que rodea al Frigorífico General Pico S.A. sumó este lunes un capítulo oficial. A través de un comunicado firmado por Ernesto "Tito" y Alan Lowenstein, la familia propietaria confirmó lo que hasta ahora eran solo rumores de pasillo: la empresa está en venta o disponible para alquiler. El objetivo urgente es reactivar la planta de Trenel, paralizada desde el 1 de enero, y frenar la sangría de puestos de trabajo.
Los empresarios atribuyeron el colapso a un "efecto pinza" que molió sus finanzas desde 2024: el aumento desmedido del costo de la materia prima y las altas tasas de interés, que los encontró en medio de un ambicioso proceso de inversión que los dejó sin capital de trabajo.
Un gigante paralizado
La crisis ya se cobró 190 despidos a principios de febrero, reduciendo la estructura a un solo turno que hoy ni siquiera está operativo. Los Lowenstein explicaron que, si bien la planta es hoy un activo con "alto potencial operativo y comercial" por sus habilitaciones internacionales, el contexto de la industria frigorífica local dificultó encontrar interesados en el corto plazo.
"Continuamos abocados a que las negociaciones con interesados puedan concretarse en el corto plazo para retomar el funcionamiento", sostuvieron. La prioridad, según el comunicado, es triple:
- Mantener las 400 familias que aún dependen directamente de la firma.
- Saldar deudas con proveedores corrientes.
- Llegar a un acuerdo con los acreedores financieros.
Fin de una era en Trenel
La familia Lowenstein lleva más de 20 años al frente de la compañía, operando tanto el frigorífico de General Pico como el de Trenel. Sin embargo, la unificación de tareas en esta última localidad no alcanzó para capear la crisis de los últimos meses. Con la faena detenida totalmente, el destino de una de las plantas más modernas de la provincia depende ahora de que aparezca un comprador o un locatario antes de que el pasivo financiero termine de asfixiar la operación.