Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
General Pico (Agencia) - La tranquilidad del viernes por la mañana en Pico se vio abruptamente interrumpida por una columna de humo negro que comenzó a elevarse desde el corazón del Barrio El Molino. Eran apenas las 7 de la mañana cuando la calle 104, entre 25 y 27, se transformó en el escenario de un despliegue de emergencia que mantuvo en vilo a los vecinos. Lo que inicialmente parecía un trágico accidente doméstico, con el correr de las horas terminó revelando una trama de hostigamiento, despecho y una presunta autoría material que ya se encuentra bajo la lupa de la Justicia.
El foco ígneo se concentró en un departamento interno ubicado al fondo de un terreno donde, en la parte delantera, se erige una vivienda principal que, por fortuna, no sufrió las consecuencias directas de las llamas. La rapidez con la que el fuego tomó la estructura obligó a la intervención inmediata de dos dotaciones del cuerpo de Bomberos Voluntarios.
Bajo la dirección de la jefa del cuerpo, Ana Pinilla, los servidores públicos se encontraron con un incendio totalmente generalizado al momento de su arribo. La escena era compleja; la acumulación de materiales en el interior del pequeño inmueble facilitó la propagación del fuego, convirtiendo cada rincón en una trampa de calor y escombros.
Mientras los bomberos luchaban contra las llamas, la preocupación se centraba en la posible presencia de víctimas. Sin embargo, se constató que el residente del departamento no se encontraba allí. Se trataba de un hombre de apellido Santos, quien se desempeña como DJ y durante la noche cumple funciones de sereno en la planta de La Histórica.
En medio de la atmósfera de humo y gases tóxicos, los bomberos divisaron una jaula en el interior del departamento. Dentro, un pequeño pájaro yacía caído cerca de la puerta y la rápida acción de los servidores públicos logró retirar al ave y ponerla a salvo.
Escenario devastador y sospecha
Cuando Santos regresó de cumplir su jornada laboral, se encontró con una realidad devastadora. Las pérdidas, según el balance técnico de Pinilla, fueron absolutas. No solo se trataba de las paredes y el techo cuya estructura comenzó a ceder rápidamente con peligro inminente de derrumbe, sino de su propia herramienta de trabajo. El departamento albergaba una importante cantidad de equipos de sonido e iluminación profesionales. El calor destruyó consolas, cables y luminarias, dejando al trabajador sin los elementos necesarios para ejercer su oficio como DJ.
Sin embargo, el dolor por lo material pronto dio paso a la indignación. Santos no tardó en señalar ante los micrófonos de la prensa y las autoridades policiales que el incendio no había sido fruto de un cortocircuito o un descuido. El propietario fue contundente al denunciar que alguien había ingresado a su propiedad con la intención deliberada de quemarlo todo. Según su relato, el trasfondo de este ataque se encontraba en un conflicto personal de larga data. Santos identificó al presunto autor como un joven de apellido Díaz, quien fuera pareja de su exmujer.
La sospecha de Santos no era infundada ni nacía de una simple corazonada. El damnificado reveló que existía un contexto de violencia previa y que, incluso minutos antes del incendio, este individuo se habría presentado en su lugar de trabajo para provocar disturbios.
Además, el testimonio clave de una vecina terminó por cerrar el círculo: la mujer habría observado a un hombre saltar el tapial perimetral del domicilio justo antes de que se iniciara el fuego. Esta declaración fue fundamental para que la víctima radicara la denuncia formal de manera inmediata.
Detención
Con los datos aportados por los testigos y el damnificado, la Fiscalía tomó cartas en el asunto. El fiscal Juan Cupayolo coordinó las tareas de investigación junto a la Comisaría Segunda. Cupayolo confirmó que, a partir de las declaraciones que ubicaban al sospechoso en puntos clave antes y después del siniestro, se procedió a la demora de un joven de aproximadamente 25 años en la vía pública. La detención se produjo apenas un par de horas después de que los bomberos lograran controlar las llamas, marcando un giro decisivo en la causa.
El panorama para el detenido se presenta complicado. La justicia cuenta con testimonios que lo sitúan en la escena y un historial de conflictos que refuerza la hipótesis de la intencionalidad. Mientras tanto, el departamento interno ha sido declarado inhabitable. Lo que alguna vez fue el refugio y el depósito de trabajo de un vecino piquense, hoy es solo una cáscara de mampostería chamuscada con peligro de caída.
La formalización del detenido en los tribunales locales será el próximo paso para determinar las responsabilidades penales de un hecho que pudo haber terminado en una tragedia humana de proporciones irreparables.
