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EL DIARIO digital
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Luego de 120 días privado de su libertad en la ciudad de La Plata, el comerciante de Santa Rosa, Carlos Molina, regresó a su hogar tras quedar desvinculado de una compleja investigación por trata de personas. Su abogado defensor, el Dr. César Albarracín, calificó la situación como una injusticia derivada de la falta de control sobre los alquileres temporarios y la "lentitud" de los procesos judiciales.
Según explicó el abogado Albarracín, Molina quien además de su actividad gastronómica posee departamentos que alquila de forma temporaria quedó envuelto en una red de prostitución regenteada desde la ciudad de La Plata por una persona de apellido Ávalos.
"Molina ofrecía sus departamentos por aplicaciones como Booking. Muchas veces, quienes alquilan de forma transitoria aprovechan el lugar para ejercer la prostitución por cuenta propia o coordinada, sin que el dueño lo sepa", señaló el letrado. El epicentro de la banda estaba en La Plata e involucraba a figuras como Elizabeth Rodrigo (madre de la vedette Ayelén Paleo), quien cumplía roles administrativos y de publicidad.
La prueba fundamental que permitió la liberación de Molina fue la apertura de su teléfono celular. "Se pudo corroborar de forma rápida que las conversaciones que mantuvo durante años eran con familias y turistas. Él no conocía individualmente a estas personas, simplemente alquilaba un inmueble", afirmó Albarracín, quien además advirtió a quienes se dedican al rubro: "Aún actuando de buena fe, cualquier ciudadano se puede ver envuelto en una investigación así".
Ante el daño moral y comercial sufrido (Molina fue expuesto públicamente con nombre, apellido y dirección de su negocio), el abogado adelantó que, una vez que la sentencia sea firme, analizarán pedir una indemnización. "Carlos me adelantó que no busca un beneficio económico personal; su voluntad es que, si hay un resarcimiento, sea donado a alguna institución de bien público en Santa Rosa", reveló.
"Sabía que era inocente"
Visiblemente aliviado pero marcado por la experiencia, Carlos Molina retomó sus actividades en su conocida parrilla santarroseña. En diálogo con la prensa, expresó sus sensaciones tras la "tormenta" vivida en la capital bonaerense.
"La justicia es muy lenta. Estuve incomunicado y tardé siete días en darme cuenta del lío en el que me habían metido. Yo no entendía nada, recién caí cuando ya estaba allá", relató Molina sobre el momento de su detención a manos de la Brigada de Investigaciones de La Pampa y la policía bonaerense.
El comerciante destacó que su postura siempre fue de total colaboración: "Desde el día uno entregué todo: celular, computadora, lo que necesitaran. Yo sabía mi verdad y que soy inocente".
Respecto a su estadía en prisión, Molina prefirió mantener una actitud resiliente: "Fue un garrón, estuve en un lugar malo, pero traté de pasarla lo mejor posible mientras tuviera salud. Lo único que sé hacer es trabajar".
Finalmente, agradeció el apoyo recibido por la comunidad de Santa Rosa: "Mucha gente me acompañó desde el día cero y confió en mí. Ahora queda seguir para adelante con la parrilla y los departamentos".