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EL DIARIO digital
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El sector industrial argentino atraviesa meses de turbulencia. Sin embargo, la Zona Franca pampeana logró mantener su ritmo de actividad. ¿La clave? Una combinación entre la decisión política del Gobierno Provincial de sostener al sector productivo y la adaptabilidad de las empresas radicadas.
Bajo la órbita del Ministerio de la Producción, el predio de General Pico alberga hoy a 66 empresas (25 usuarios directos y 41 indirectos) vinculadas a sectores estratégicos como petróleo, minería, maquinaria vial y textil. Un dato alentador es el crecimiento del empleo: 560 personas trabajan hoy en el complejo, superando las cifras del cierre de 2024.
Germán Luqui, presidente del Comité Ejecutivo, destaca un cambio en la dinámica del predio: "Si bien algunas firmas debieron ajustar su actividad por la recesión, observamos un salto cuantitativo en el almacenamiento de mercaderías importadas, especialmente en los rubros petrolero y vial. Esto aumentó significativamente el volumen de operaciones y los montos en dólares", explicó. Hasta noviembre de 2025, se registraron 934 operaciones por un valor superior a los 65 millones de dólares.
El pulso de las empresas
El optimismo para el 2026 se sustenta en la realidad de firmas que, a pesar de los desafíos financieros, siguen apostando a la expansión:
ACA Pentasilo (10 años en la provincia): Tras un ciclo récord de producción en julio pasado, la empresa de silo bolsas proyecta niveles históricos para el próximo año. "Aunque la rentabilidad sea más justa por los precios reprimidos, el balance es satisfactorio", señaló su gerente, Santiago Acquaroli.
TECRO Ingeniería (Software): Con 60 empleados y el mercado estadounidense como principal destino, la firma logró cumplir objetivos pese al impacto de los costos y el atraso cambiario. "Seguimos sumando mercados y proyectamos una apertura comercial en Latinoamérica para este 2026", afirmó su fundador, Martín D'Amico.
Desafíos y expansión
El futuro inmediato se muestra activo: mientras cuatro empresas ya están ampliando su infraestructura, otras cuatro analizan su radicación definitiva. La Zona Franca no solo funciona como un alivio fiscal y aduanero, sino como un hub estratégico que permite a las empresas pampeanas mirar hacia el mercado exterior incluso en años de retracción interna.