La Pampa

"Si no fuera por las picadas de los productores, se quema todo"

El mapa actual muestra que el Estado mantiene picadas cada 10 kilómetros
El mapa actual muestra que el Estado mantiene picadas cada 10 kilómetros.
Mientras el fuego ya consumió 150.000 hectáreas en el oeste pampeano, el productor Julio de Paz apuntó a la falta de mantenimiento en rutas y banquinas: "El Estado se está autoinculpando".

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EL DIARIO digital

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Los incendios forestales en el oeste de La Pampa no son una novedad, pero la tensión política que han generado este verano sí lo es. Con más de 150.000 hectáreas devoradas por las llamas desde noviembre, el cruce de culpas entre el Centro Cívico y el campo alcanzó su punto máximo. Luego de que Defensa Civil señalara a los productores por un presunto mal mantenimiento de las picadas cortafuego, la respuesta desde el territorio no tardó en llegar.

Julio de Paz no es un improvisado. Ingeniero mecánico y productor ganadero en "El Durazno", lleva 70 años caminando el campo pampeano y ha visto molinos derretirse en los incendios récord de 2017. Para él, el diagnóstico oficial es, cuanto menos, injusto.

"Los fuegos se controlan rápidamente gracias a las picadas que tienen los productores. Que le trasladen la culpa al sector es de un desconocimiento total: si no fuera por nuestro trabajo, se quema todo", disparó de Paz en diálogo con Bichos de Campo.

El productor reconoció que la profesionalización de Defensa Civil ha mejorado la respuesta inmediata, pero advirtió que el mensaje político de la administración de Sergio Ziliotto es "errado". Según de Paz, el foco del problema no está dentro de los alambrados, sino afuera.

Las banquinas

Mientras el Gobierno exige el cumplimiento de la Ley Provincial N° 1354 (que obliga a mantener picadas de 2 a 4 metros de ancho), los productores devuelven la pelota al terreno estatal.

De Paz señaló que las banquinas de rutas provinciales y caminos vecinales -responsabilidad de Vialidad y las comunas- están "sucias" y son un polvorín.

"Se registraron incendios por vehículos detenidos en banquinas sin mantenimiento. Eso es un desastre y está todo sucio", denunció el productor.

Para de Paz, si el Gobierno dice que las picadas privadas están mal, admite su propia falla: "Si dicen que no están hechas, se están autoinculpando, porque significa que faltó gestión y control de su parte".

Esfuerzo en duda

Julio de Paz prefirió la articulación al conflicto, pero no aceptó que se ignore el esfuerzo privado. "Hoy el fuego está mucho más controlado porque el productor se ha vuelto consciente de los daños ecológicos y materiales. En la escala de responsabilidad, el productor está último", afirmó.

El mapa actual muestra que el Estado mantiene picadas cada 10 kilómetros, una distancia que los ganaderos consideran insuficiente frente a la magnitud del material combustible que dejan las tormentas secas.

"No hay que tirar por la borda todo lo que se está haciendo", concluyó de Paz.

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