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EL DIARIO digital
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General Pico (Agencia) Autoridades de la Cooperativa Regional de Electricidad, de Obras y Otros Servicios de General Pico confirmaron ayer que inician un proceso de "reestructuración" del canal cooperativo (TVCO), que implicará un movimiento importante del personal afectado a dicho servicio. Ajuste vestido de modernización, el desembarco del Grupo Clarín, un plan pensado hace ya muchos años y el temor al fantasma del pasado que generó daño.
La idea anunciada es sacar a la mitad de los trabajadores del canal y reubicarlos en otras áreas de la cooperativa, dejar a otros para desarrollar tareas reducidas y desvincular a un número menor, con el propósito de mantener la señal de TVCO en la grilla que hoy se brinda a los asociados.
Públicamente, fue presentado como un plan de "reestructuración" para ir hacia algo "más moderno", mientras que puertas adentro del canal fue anunciado como un ajuste necesario.
Los trabajadores del canal, alrededor de 16 personas, se enteraron este jueves por la mañana de la decisión tomada por el Consejo de Administración. Nada sabían, ni imaginaban, sobre la maniobra que algunos consejeros manejaron en estricto silencio y la comunicó el presidente de la entidad, Miguel Prieto, junto a otro consejero y el referente de Recursos Humanos.
Según pudo conocer El Diario, la comunicación fue directa, sin opción a ningún debate, comunicándoles por grupos que la mitad de los trabajadores pasarían a partir del mes de marzo a cumplir funciones en otras áreas de la cooperativa. Este grupo de trabajadores, que en su mayoría son los de más experiencia y trayectoria en los medios, debieron asumir que pasarán a desempeñar tareas que nada tienen que ver con su experticia, viéndose al mismo tiempo casi obligados a agradecer el hecho de no perder el sueldo en un contexto complicado.
Las razones
Desde el Concejo de Administración se indicó ayer públicamente que la idea es cambiar el perfil, ir hacia algo más moderno, con orientación a plataformas digitales o el streaming, una vía de comunicación audiovisual que en Pico no tiene mayor penetración en ninguna franja etaria.
Puertas adentro del canal, a los propios afectados por la reestructuración, según pudo conocer este medio, las fundamentaciones fueron otras. Allí se habló del inminente desembarco del Grupo Clarín, que supuestamente forzaría a los dirigentes cooperativos a reordenar estructuras, sumado a la crítica situación financiera que implica el pago retrasado de facturas de luz a nivel generalizado y la amenaza de perder grandes usuarios del servicio eléctrico que originaría un escenario de mayor crisis en un contexto nacional complejo.
El plan y el fantasma
Quienes conocen la historia del canal de televisión cooperativo desde su inicio saben también que los actuales dirigentes de Corpico, que nada tienen que ver con el Consejo de Administración que creó e inauguró TVCO, rechazaron desde el minuto cero dicho proyecto, sembrando esa idea en un pequeño grupo de delegados de la cooperativa que durante años azuzaron la idea de "cerrar", "vender" y "dejar de perder plata con eso".
Cuando la actual dirigencia con Marcelo Padrones y Miguel Prieto a la cabeza tomó el control de la cooperativa, ya existió un intento de desmantelamiento, casualmente vestido también como proyecto de modernización o relanzamiento, cuya embestida se tradujo en el despido de los referentes del canal y la huida -por decisión propia- de las caras visibles de la pantalla en búsqueda de otros destinos ante el cambio de reglas.
Pero en ese momento, y a pesar de arduos debates, ninguno de los flamantes consejeros cooperativos estuvo dispuesto a pagar el costo político de un cierre definitivo del canal, temor concreto que sus acciones infundieron a ese grupo de trabajo.
Ahora, y con el miedo fundado en el conocimiento de los entretelones cooperativos piquenses, asoma una loca elucubración alimentada por la reaparición de un fantasma del pasado.
Con el inminente desembarco del Grupo Clarín en Pico, y conocida la noticia de la reestructuración del canal, más de un mal pensado tiró la sospecha sobre un desmantelamiento para una eventual e hipotética venta posterior de la importante infraestructura de redes que Corpico durante años construyó en la ciudad, operación que el poderoso Multimedios hace algunas décadas ya concretó con el canal piquense Buena Imagen, dejando un tendal de trabajadores en la calle.