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EL DIARIO digital
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Dos hombres fueron condenados en Santa Rosa por violentos episodios contra sus ex parejas, que incluyeron golpes, amenazas con armas de fuego, intentos de ahorcamiento, hostigamiento y desobediencia judicial. En ambos casos, pese a la multiplicidad y gravedad de los hechos, las penas impuestas fueron de ejecución condicional y no implican prisión efectiva.
Golpes y amenazas
En el primero de los casos, el juez de Control Carlos Chapalcaz homologó un juicio abreviado y condenó a un hombre de 27 años a un año y seis meses de prisión en ejecución condicional por una serie de hechos ocurridos en septiembre y octubre de 2025.
La víctima relató que el acusado se presentó en su departamento, la golpeó en distintas partes del cuerpo, le apuntó con un arma de fuego, se golpeó la cabeza con la culata y luego arrojó su celular al piso, provocándole daños. Antes de retirarse, realizó disparos al aire con el arma.
Un informe constató lesiones leves, y la Policía secuestró vainas servidas y registros fílmicos. Días después, el agresor volvió a interceptarla cuando ella estaba dentro de su auto, la amenazó nuevamente con un arma y le advirtió que "no iba a ir preso solo por pegar", además de amenazar con prenderle fuego el vehículo.
También se acreditó que, durante la relación, la mujer fue sometida a reiteradas amenazas, entre ellas que "le pegaría un tiro".
El fallo valoró las pruebas, el contexto de violencia de género y el concurso de delitos: lesiones leves agravadas por el vínculo, abuso de armas, daño simple, amenazas agravadas por uso de arma y amenazas simples.
Pese a ello, el acusado recibió pena condicional y únicamente deberá cumplir reglas de conducta, tratamiento psicológico y restricciones de acercamiento.
Ahorcamiento, amenazas de muerte y quema de objetos
En otro fallo dictado por la jueza de Control María Elena Gregoire, un hombre fue condenado a un año y dos meses de prisión en ejecución condicional por una serie de episodios de violencia extrema contra su pareja, en un contexto sostenido de intimidación, encierro y amenazas de muerte dentro del domicilio que compartían. Según quedó acreditado en el expediente, el acusado la agredía de manera reiterada y le manifestaba frases como "te voy a dar 100 puñaladas" y "tu vida depende de mí, vos te vas a morir", mientras la acorralaba en distintos sectores de la vivienda con elementos cortopunzantes que apoyaba en su cuello y abdomen, diciéndole que solo "se salvaba porque había cámaras afuera". En ese marco, también la golpeó en el rostro y el abdomen y la ahorcó con sus manos hasta dejarla sin respiración, situación que luego intentó justificar ante su familia alegando que la mujer se había lastimado con una rama. Sanidad Policial constató lesiones en la región ocular izquierda.
El clima de terror se profundizó el 31 de agosto, cuando el agresor la obligó a escribir una carta "suicida" de despedida para sus familiares, mientras sostenía un cuchillo y utilizaba otros que estaban sobre la mesa para intimidarla, retirándose del domicilio recién el 1 de septiembre por la noche.
Pese a que posteriormente se le impuso una restricción de acercamiento por 90 días y a 400 metros, el 12 de diciembre volvió a presentarse en la vivienda de su ex pareja, violó la orden judicial y fue detenido a pocos metros del lugar. En ese mismo episodio inició de manera intencional un foco ígneo dentro de la casa, generando daños en utensilios y elementos de la cocina.
La condena incluyó los delitos de amenazas calificadas por el uso de armas, lesiones leves agravadas por la relación de pareja, daño simple y desobediencia judicial, todos en concurso real y enmarcados en la Ley 26.485 de protección integral a las mujeres. Pese a la gravedad del cuadro y la reiteración de los hechos, la pena impuesta también fue condicional, con colocación de dispositivo dual por seis meses y obligación de incorporarse a un dispositivo psico-socio-educativo para varones condenados por violencia de género.