La Pampa

Quedó firme la validez de un matrimonio en medio de una disputa por la herencia

Los magistrados del Superior Tribunal de Justicia
Los magistrados del Superior Tribunal de Justicia.
El Superior Tribunal de Justicia declaró inadmisible el recurso extraordinario presentado por los hijos de Chantal Lambla de Sarría y dejó firme la validez del matrimonio celebrado en 2012 entre Gerard Bernard Ángel y Lidia Cristina Porrini, cerrando así una disputa judicial de más de una década.

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El Superior Tribunal de Justicia de La Pampa declaró inadmisible un recurso extraordinario presentado por los hijos de Chantal Lambla de Sarría y dejó firme la sentencia que había confirmado la validez del matrimonio celebrado en 2012 entre Gerard Bernard Ángel y Lidia Cristina Porrini. Con esta decisión, se cierra una larga disputa judicial iniciada tras la muerte de Ángel, en la que sus hijastros buscaban anular el acta matrimonial por considerar que había sido celebrada de manera irregular y con falsedades. El fallo podría ser apelado ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. 

En abril pasado, la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Civil ya había rechazado la acción de nulidad y ratificado que el matrimonio del 26 de diciembre de 2012 fue válidamente celebrado. Los jueces concluyeron que no se comprobó ninguna maniobra fraudulenta y que Ángel, quien atravesaba una enfermedad terminal, conservaba discernimiento y voluntad al momento de contraer matrimonio.

El reciente fallo del STJ no analizó nuevamente el fondo del caso, sino que se limitó a evaluar el recurso extraordinario presentado por los demandantes Thierry, Dominique y Eric Rousset Lambla de Sarría. El Tribunal sostuvo que la presentación no cumplía con los requisitos procesales mínimos: no desarrollaba con claridad los hechos, mezclaba causales recursivas sin fundamentación autónoma y no demostraba errores graves o arbitrariedad en la sentencia de Cámara. Por eso, los ministros María Verónica Campo y José Roberto Sappa resolvieron declararlo inadmisible y dieron por perdido el depósito exigido para interponerlo.

Una disputa por la validez del acto y sus efectos patrimoniales

Los hermanos Lambla de Sarría alegaban que el casamiento se realizó en el domicilio de los contrayentes, pero se asentó como celebrado en el Registro Civil, lo que —según su postura— violaba la normativa que exigía cuatro testigos para los matrimonios fuera de sede. También sostuvieron que Ángel, de 76 años, estaba medicado con morfina y no tenía capacidad mental para consentir el acto.

La Cámara de Apelaciones desestimó estos planteos tras analizar pruebas testimoniales, documentación y pericias médicas. Determinó que Ángel sí tenía discernimiento y que incluso había manifestado días antes a un amigo su decisión de casarse por cuestiones impositivas vinculadas a su situación patrimonial ante el Estado francés. El tribunal también descartó que la diferencia de edad entre los contrayentes o la existencia de una sociedad comercial conjunta fueran indicios de fraude.

Detrás del conflicto existía un claro trasfondo económico: si la nulidad prosperaba, Porrini no habría podido heredar parte de los bienes que Ángel había recibido como legatario universal tras la muerte de su esposa Chantal.

La acción de redargución de falsedad no prosperó

La demanda se tramitó bajo la figura de "redargución de falsedad", un mecanismo destinado a impugnar documentos públicos que gozan de presunción de veracidad, como un acta matrimonial. Para que prospere, debe demostrarse que el instrumento es falso en aspectos esenciales, como el lugar del acto, los testigos o el consentimiento.

Ni la jueza de primera instancia ni la Cámara encontraron pruebas suficientes para sostener esa acusación. Y ahora, con el rechazo del recurso extraordinario, el Superior Tribunal cerró definitivamente la vía judicial.

La resolución del STJ también dispuso la pérdida del depósito realizado por los actores —$109.040— y reguló los honorarios profesionales, dejando así concluida una causa que se extendió por más de una década y que confirmó la validez del último acto civil de Gerard Bernard Ángel junto a la mujer que lo acompañó en el tramo final de su vida.

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