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El ministro Franco ratificó que se respetará lo que ya es habitual en la relación entre el gobierno y los trabajadores y trabajadoras, pero no se sabe de cuánto será.

El gobierno provincial pagará a los y las estatales el ya tradicional bono de fin de año aunque el monto de ese aporte es todavía un misterio: el área económica analiza en torno a esa circunstancia otra serie de demandas que tienen los gremios para el último encuentro paritario, que sería la semana que viene.

El ministro de Hacienda Ernesto Franco garantizó este jueves que el bono se pagará, pero dijo que no está decidido aun el monto. Desde los sindicatos ya agitan la necesidad de que llegue al menos a los $20 mil.

Pero el área Económica analiza también otras variables, que surjen de las propias demandas que realizaron los gremios, y que pretenden que se analicen más a fondo en el encuentro paritario que cerrará el año, y que se concretará la semana que viene.

El año pasado el bono fue de $15.000. Ahora, según fuentes del Ministerio de Hacienda de la provincia, dependerá de "las disponibilidades financieras", que a su vez estarán atadas a otras demandas y negociaciones.

Franco dejó en claro que a esta altura el pago del bono se considera una costumbre del gobierno pampeano, y este año no va a ser la excepción.

En el oficialismo creen que el último tramo de la negociación "va a estar durísimo". Aluden así a los planteos para que sumas remunerativas pasen al básico, que se active la cláusula "gatillo" y que empleados de la 2871 pasen a la ley 643.

El secretario general de Luz y Fuerza, Julio Acosta, ya advirtió que el objetivo de la Intersindical es recuperar la pérdida del poder adquisitivo que ocurrió el año anterior. "El año pasado dijimos que no dábamos conformidad al último tramo de la paritaria y que era un acuerdo a la baja", recordó. "Este año no vamos a convalidar una nueva pérdida adquisitiva de los salarios”, insistió.

Además, el drigente dejó en claro que entre empleados y empleadas “hay mucho malestar, bronca e indignación sobre el proceso inflacionario y que se devora mes a mes los porcentajes que previamente habíamos alcanzado. Eso se traduce en pérdida del poder adquisitivo y cada vez alcanza menos el salario para cubrir las necesidades básicas de una familia”.