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Se trata de una especie que apareció en General Pico, a la que llamaron Tityus carrilloi. Es el primer escorpión ponzoñoso detectado en la provincia.

Un trabajo de investigadores de la Universidad Nacional de La Pampa permitió detectar la presencia de una especie venenosa de escorpión en General Pico. Se trata de la primera especie ponzoñosa en la provincia, según divulgó la propia UNLPam.

María de los Ángeles Bruni y Juan José Martínez, quienes hacen docencia e investigación en las Facultades de Ciencias Veterinarias y Ciencias Exactas y Naturales, registraron ejemplares de la especie de escorpión Tityus carrilloi.

Se lo considera de importancia sanitaria ya que posee un veneno neurotóxico que puede desencadenar efectos locales y/o sistémicos. Se aclaró que se necesitan nuevos muestreos en la época de verano para confirmar que se haya establecido en el área.

La cita de la especie fue publicada en la Revista de la Sociedad Entomológica Argentina y representa la presencia del primer escorpión ponzoñoso en la provincia y el hallazgo más austral de la especie en la Argentina. En La Pampa la fauna de escorpiones está compuesta de 12 especies nativas, ninguna de importancia médica. Así lo divulgó la UNLPam a través de la revista institucional "Contexto".

Este escorpión, presente en la mitad norte del país, fue tratado en la bibliografía argentina como Tityus trivittatus hasta mediados del presente año. Sin embargo, recientemente un equipo liderado por el doctor Andrés Ojanguren Affilastro, del Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" y tercer autor de este estudio, permitió revelar que se trata de una especie hasta el momento innominada a la que llamaron Tityus carrilloi.

En enero de 2020, luego de una lluvia torrencial que anegó parte de General Pico, un ejemplar hembra Tityus carrilloi fue encontrado muerto por los dueños de una casa del centro de la ciudad. Estaba en un patio interno junto a un sumidero. El dato destacado es que quienes habitaban el domicilio habían vuelto de un viaje que incluyó las provincias de Jujuy y Córdoba. Lo enviaron a la Facultad de Ciencias Veterinarias, donde se encuentra el Área de Identificación de Animales Peligrosos para la Salud Humana y Animal, para su identificación. Bruni, licenciada en Ciencias Biológicas, y Martínez, doctor de la Universidad de Buenos Aires en Ciencias Biológicas, interpretaron que el escorpión fue transportado accidentalmente desde esos lugares.

En marzo del mismo año, en la misma casa, fue observado un ejemplar juvenil vivo en el lavabo del baño. Finalmente, describe el trabajo, en febrero de 2021 fue colectado el tercer ejemplar juvenil de esta especie en la misma vivienda. Pese a estos tres hallazgos aún no pueden saber si más ejemplares lograron establecerse o si se trata de registros aislados. Como los escorpiones permanecen inactivos y ocultos en lugares poco accesibles en invierno su colecta es compleja.

Por eso es necesario hacer nuevos muestreos en la época estival para confirmar su presencia en el área, advierte el estudio. Aunque el hecho de haber encontrado tres ejemplares con un año de diferencia entre registros podría sugerir que esta especie podría haberse establecido en la zona, señala el artículo del licenciado Mariano Pineda Abella.

Algunas características

Bruni dice que la especie se distingue de las nativas de nuestra provincia por una serie de características externas fácilmente reconocibles: el aguijón con una espina o diente basal (técnicamente llamado apófisis subaculear), que a veces es mencionado erróneamente como "aguijón doble"; presenta una coloración general clara que contrasta con tres bandas longitudinales dorsales; y posee pinzas considerablemente más delgadas y uniformemente curvas.

“Es interesante destacar que esta especie tiene la capacidad de reproducirse mediante partenogénesis, lo que implica que una hembra no fecundada puede dar descendencia viable, compuesta exclusivamente por hembras. Todas las poblaciones de Tityus carrilloi al sur de su distribución natural están compuestas exclusivamente por hembras partenogenéticas”, concluye Bruni.

Este escorpión presenta un veneno neurotóxico. “Con esto nos referimos a que afecta principalmente al sistema nervioso. Es una picadura muy dolorosa, no pasa desapercibida. En los casos graves se la describe como pavor mortis (sensación de muerte inminente). Sus toxinas producen una perturbación severa de los procesos de excitación y conducción del impulso nervioso, además de alterar los procesos neuroquímicos al inducir liberación desorganizada de neurotransmisores como la acetilcolina, adrenalina y óxido nítrico”, explica Juan José Martínez, quien además es investigador adjunto del Conicet. “La picadura puede presentar efectos locales, que afectan solamente la zona en la que la persona fue picada. Por el contrario, los efectos sistémicos involucran a todo el organismo y, en consecuencia, revisten mayor gravedad”.

Distintos cuadros

Martínez describe que el cuadro de una persona que tuvo un accidente con un escorpión puede clasificarse en: leve (solo sintomatología local, en la zona de la picadura), moderado (sintomatología local con algunos síntomas sistémicos no muy intensos como sudoración, náuseas o vómitos ocasionales, y agitación) y grave (se agregan a lo ya especificado manifestaciones sistémicas más intensas, como excitación psicomotriz, confusión mental, taquicardia seguida de bradicardia, arritmias, secreción salival, lacrimal y nasal, sudoración abundante, vómitos frecuentes y profusos, entre otros). Los casos graves son más frecuentes en menores de 12 años y las picaduras no suelen revestir gravedad en adultos sanos.

Ante la consulta acerca de un antídoto, Bruni y Martínez responden que en nuestro país el antiveneno se produce en el Instituto Nacional de Producción de Biológicos dependiente de Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud “Dr. Carlos Malbrán” (ANLIS) y se distribuye a cada jurisdicción a través de las direcciones o secretarías de Zoonosis provinciales. Explican que se trata de un suero equino obtenido de caballos expuestos a dosis no letales del veneno de Tityus, por lo que está enriquecido en anticuerpos contra las toxinas del escorpión. En La Pampa este suero no se encuentra disponible justamente por la ausencia de registro del animal, hasta ahora. Por eso destacan la importancia de publicar los hallazgos.

Con respecto a su aplicación, puntualizan que la administración precoz de antiveneno específico, en general reduce las complicaciones, las secuelas y la letalidad. Está indicada la observación del paciente durante 4 a 6 horas posteriores a la picadura, aun en casos leves. “A pesar de que en la actualidad las técnicas de purificación del suero han disminuido mucho las reacciones adversas, la aplicación o no de antiveneno debe ser evaluada por el profesional tratante ya que el suero equino contiene moléculas que mantienen alguna capacidad alergénica”, indican la y el especialista.

Si una persona fue picada, lo recomendable -aconsejan Bruni y Martínez- es aplicar compresas frías en el área afectada, lo que contribuye a calmar el dolor y aumenta la vasoconstricción. De esta forma se demora la dispersión del veneno. Es importante concurrir rápidamente a un centro de salud. De ser posible, sugieren capturar al animal que originó la picadura y acercarlo también al centro asistencial para evaluar de manera más precisa la gravedad del caso. Es importante, destacan, NO aplicar algunas medidas que popularmente son mencionadas para casos de picadura de animales ponzoñosos, como cortes en la herida o succionar con la boca tratando de extraer el veneno. Tampoco es aconsejable la aplicación de torniquetes para frenar el flujo sanguíneo.