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  • Farmacias de turno del día miércoles 22 de Septiembre de 2021

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En la audiencia de este martes, una víctima de la Subzona 14, Graciela Espósito, rememoró cómo frustraron sus estudios universitarios durante la dictadura, cuando tenía 20 años.

Una carrera universitaria frustrada y varios años de confinamiento en su pueblo. Esas fueron las consecuencias del secuestro ilegal que sufrió Graciela Espósito, que tenía 20 años y estudiaba Ingeniería en Pico al momento del golpe de estado. "Andá a tu pueblo a estudiar corte y confección", le dijeron los represores de la Subzona 14.

Espósito declaró este martes por segunda vez en los juicios a los represores pampeanos. Fue secuestrada en General Pico el día del golpe de estado. Había participado en una toma pacífica de la UTN el año anterior. Ya había declarado en el juicio anterior a los represores.

Estuvo 14 días secuestrada y fue sometida a tormentos. Los represores le dijeron que se volviera a su pueblo, Quemú Quemú, "a estudiar corte y confección". Por las noches no podía dormir porque escuchaba los gritos de dolor  de las personas torturadas en la planta alta de la Primera de Santa Rosa.

Quedó en libertad vigilada en su pueblo, perdió el trabajo, y la posibilidad de estudiar. "Me quedé sin nada. Convivía con salir a barrer la vereda y escuchar a los vecinos que dijeran 'ahí está la guerrillera'. Me costó mucho superar el miedo, me cambió totalmente, me costó mucho rehacer mi vida", rememoró.

Después de un año y medio consiguió trabajo en Quemú y recién con la recuperación de la democracia pudo retomar sus estudios universitarios hasta recibirse de docente.

La marcó un temor que nunca la abandonó: durante tres años viajando a Pico para estudiar nunca se animó a visitar a su amiga Raquel Barabaschi, que también había corrido la misma suerte de secuestro y persecución. "Tuve que reinventarme. Fue muy duro", dijo.

Finalmente, rescató los juicios a los represores porque le permitieron hablar y "sacarme una mochila de encima".