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EL DIARIO digital
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Carolina González, una joven de 26 años de la localidad de Miguel Riglos, vive en el quincho de la casa de su madre, a la espera de una solución a su problema habitacional. Hizo reclamos en el Municipio y está inscripta en el IPAV, pero aún no ha tenido ningún tipo de respuestas.
"Hace más de 4 años que anotada en el IPAV, siempre esperando que en algún momento me tocara a mí, pero nada", contó la joven en diálogo con El Diario. Carolina y sus 4 hijos, de 10, 5, y los mellizos de 3 años, están viviendo en el quincho de la casa de su madre.
"Estamos durmiendo en el quincho de la casa de mi mama, que tiene calefactor, pero ninguna otra comodidad. Dormimos con los colchones en el piso y no tiene baño", relató la mujer, quien el año pasado vivía con su pareja, pero la separación la llevó a esta situación.
Carolina planteó su situación ante la Municipalidad de Miguel Riglos, para tratar de obtener un mejor lugar para ella y sus hijos. "Le conté mi situación al intendente, necesito salir de donde vivo. Pedí una asistente social para que vea mi situación, que me dieran una ayuda, pero ya pasaron tres meses y nada".
Además de las gestiones ante el municipio, Carolina hizo el planteo ante el IPAV para acceder a una de las casas que se construyen en la localidad. "Se están haciendo 35 casas, se están licitando y nadie me dice nada. Ni siquiera porque no puedo tener una", sostuvo la joven.
Y aclaró: "Tengo trabajo, un recibo de sueldo. Puedo pagar una cuota de una casa, pero no se qué es lo que falta para que me toque una casa".