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EL DIARIO digital
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Beto Desuque: - Buenas, buenas, buenas ¡salú a la barra! ¿Cómo anda todo por acá? ¿Todavía no apareció el sol por estos pagos?
Mesero: - ¡Hoooola, Betito querido! Acá estamos, sobreviviendo gracias a Boquita a las lloviznas y el cielo gris. Hasta la primavera nos han robado. ¡El famoso Súper Niño!
Beto Desuque: - Qué grande Boquita de América, pero paso a paso ¡Y Súper Niño las pelotas! A este paso vamos a terminar festejando la Navidad con sobretodo. ¿No será que estamos del lado equivocado del mundo?
Mesero: - ¿Cómo del lado equivocado?
Beto Desuque: - ¡Claro! ¿No escuchaste a El Javo? Cruzar de Neuquén a La Pampa es como atravesar el Muro de Berlín. Allá tienen Vaca Muerta, el capitalismo, la riqueza, el futuro... Y acá, del otro lado de la Cortina de Hierro, estamos nosotros, los comunistas pampeanos.
Mesero: -¡Y yo que creía que vivíamos en el centro del país!
Beto Desuque: - Somos Oriente, compañero. O camarada. Una provincia decadente, gobernada por los rojos.
Mesero: - O peor, Betito. ¡Gobernada por los peronistas desde que volvió la democracia!
Beto Desuque: - ¡Eso no nos lo perdonan! Je. Aunque hay una cosa que no me cierra...
Mesero: - ¿Cuál?
Beto Desuque: - Que en este supuesto soviet tenemos equilibrio fiscal desde hace más de cuarenta años. ¡Qué comunistas raros! Ni El Javo ni su muñeco vocero saben cómo explicar semejante herejía
Mesero: - Capaz que se confunden porque al gobernador le dicen El Ruso.
Beto Desuque: - ¡Ahí está la madre del borrego! Escuchan El Ruso y se imaginan que gobierna el camarada Lenin, que la Casa de Gobierno es el Kremlin y que los empleados públicos cobran en rublos.
Mesero: - ¡Jajaja! ¿Y no será mucho?
Beto Desuque: - ¿Cómo explicarles que La Pampa no es un soviet, sino una provincia argentina, y que existe algo llamado federalismo? Andá a hablarles de federalismo a unos tipos que, desde que llegaron al Gobierno nacional, hacen lo imposible por fundir a las provincias. ¡Si hasta lo confesaron!
Mesero: - Mmmm... Y entonces, ¿el muñeco vocero quiere ser gobernador de una provincia fundida?
Beto Desuque: - Ponele que es la pregunta del millón. ¿Ravier sueña de verdad con sentarse en el sillón de El Ruso o lo tienen haciendo pantomimas para asustar a los radichetas?
Mesero: - ¿Para que se pinten de violeta?
Beto Desuque: - Ponele. Les muestran el pincel, los amenazan con pintarles el comité y después les cobran la pintura. Je.
Mesero: - Los radicales no quieren quedarse afuera del reparto.
Beto Desuque: - ¡Ni en pedo! Andan buscando dónde quedó el rojo y blanco de la boina. Pero para combatir al comunismo pampeano hay que ponerse la camiseta violeta, parece. ¡Una revolución cromática!
Mesero: - ¿Y El Ruso qué dice de todo esto?
Beto Desuque: - El Ruso sigue en la suya. Mientras los otros sueñan con conquistar su soviet, él se fue a Buenos Aires y terminó de anfitrión y vocero de una cumbre peroncha en la Casa de La Pampa. Parece que los compañeros del país lo bancan.
Mesero: - Después del acto del 17 de octubre salió agrandado, ¿no?
Beto Desuque: - Ponele, con el pecho inflado, celebrando la masividad y la demostración de fuerza. Parecía que había tomado el Palacio de Invierno.
Mesero: - Bueno, pero también hubo ausencias de peso, Betito...
Beto Desuque: - Y sí. Mucha unidad, mucha lealtad, mucha foto multitudinaria... pero algunas sillas quedaron vacías. Y ya sabemos que en el peronismo una silla vacía puede hacer más ruido que mil bombos.
Mesero: - Raro, ¿no? Esas cosas en un soviet no pasarían.
Beto Desuque: - En un soviet, el que no va al acto tiene que dar explicaciones al Comité Central. Acá, en cambio, cada uno hace su propio acto o se saca su propia foto.
Mesero: - ¿Y entonces quién va a ganar esta batalla?
Beto Desuque: - ¡Qué sé yo! El Javo sueña con derribar el Muro de Berlín, Ravier con pintar de violeta el Kremlin y El Ruso con mantener a todos los compañeros dentro del mismo partido.
Mesero: - Menudas tareas.
Beto Desuque: - ¡Más difícil que conseguir un día de sol en esta primavera!