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EL DIARIO digital
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Parece que en la Patagonia ya no alcanzan las peleas por el petróleo, las regalías o las obras frenadas. Ahora las provincias se declaran la guerra de escritorio por el control del Parlamento Patagónico. La diputada "Luchy" Alonso encendió las alarmas institucionales porque Santa Cruz -donde el kirchnerismo ya no es local- se atrincheró y no quiere entregar los atributos de mando. No es un conflicto por la coparticipación, señores: ¡no quieren largar un libro de actas y las banderas del organismo! Sin ceremonia oficial ni traspaso formal, La Pampa no puede asumir la presidencia de facto ni por WhatsApp. En pleno 2026, la diplomacia sureña tiembla ante un inminente "golpe de protocolo".
¡Al rescate de los trapos!